EL Príncipe y el diamante
Un principe poseía un magnífico diamente, del que estaba muy orgulloso. Un día, a causa de un accidente, la piedra preciosa sufrió un tremendo arañazo.
Este hecho entristeció al principe, que decidió poner todo su empeño en conseguir que el diamante volviera a ser lo que había sido.
Para ello convocó a los más hábiles especialistas, con el fin de ue la joya recuperase su estado original. Pero, a pesar de todos los esfuerzos, no pudieron borrar ni disminuir la raya.
Apareció entonces un genial lapidario. Con arte y paciencia, talló en el diamante una magnífica rosa y fue lo suficientemente hábil para hacer del arañazo el tallo mismo de la rosa.... de tal manera que la piedra preciosa apareció después mucho más bella que antes.
_ Si yo fuera el diamante, encontraría rayas también en él que me hacen sufrir.
_A veces me empeño en eliminar rayas del diamante de mi vida, historias del pasado que no pueden desaparecer, y gasto energías inútilmente.
_Si yo fuera aquel genial lapidario, podría convertir ciertas rayas del diamante de mi vida en oportunidades de mayor belleza.
Juan Carlos Bermejo
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