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Esteban Cañamares, Psicólogo Clínico y Sexólogo, Colegiado M-09659,identificable en el Colegio de Psicólogos de Madrid y en su página web www.epecpsicologos.com te da la oportunidad de acercarte a la psicologia de manera seria evitando el intrusismo profesional, hacer preguntas y leer mini-artículos sobre temas que pueden interesarte. Se compromete a contestar en un plazo máximo de una semana. Si necesitases de mayor intimidad y espacio para tus preguntas o comentarios puedes hacerlo a epecpsicologos@hotmail.com
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Cada persona es distinta a las demás, por lo que podríamos hacer tantos grupos de hombres maltratados como personas hay en esta situación, pero lo que está claro es que no todos los hombres tienen las mismas probabilidades de ser abusados por sus parejas. Lo son con más facilidad:
. Quienes observaron en su familia de origen algún tipo de maltrato, ya sea psicológico, físico, en forma de infidelidad reiterada, etc. Esta situación hace que en el cerebro vayan sistemáticamente juntos el concepto de cercanía y el maltrato. Es como si inconscientemente se admitiera con naturalidad que lo uno va ligado a lo otro.
. Quienes tienen una baja autoestima. Esto no quiere decir que tenerla alta garantice no ser abusado o maltratado en algún sentido. Y con independencia del nivel de autoestima del que se parta, lo que no cabe duda es que finalmente esta será baja, mucho más baja que al inicio de la relación.
. Quienes son propensos a sentir culpa. Así como los que no expresan la rabia y el enfado fácilmente. No olvidemos que una de las herramientas que cualquier maltratador/a usa contra su víctima es el provocarle sentimientos de culpa constantemente.
No debe extrañarnos que estas sean las características típicas de las mujeres maltratadas. No hay diferencia sustancial entre el maltrato femenino y el masculino.
Como se ve nada digo de la inteligencia, ni de la preparación académica de los hombres víctimas. Hombres maltratados los hay de todos los niveles económicos, culturales, etc.
Esteban Cañamares
PSICÓLOGO CLÍNICO
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Cada año en nuestro país se celebran muchos miles de matrimonios debido a un embarazo no deseado.
Es obvio que en una circunstancia de este tipo no se han dado los mecanismos de elección y acople de pareja que hemos ido desgranando en otros artículos y que expuse con detalle en mi libro TE QUIERO YO TAMPOCO (Cómo elegimmos pareja).
Es verdad que algunas de las parejas formadas en base a esta circunstancia llegan a funcionar bien. Se acoplan el uno al otro, nace el cariño producto del roce, y se crea un dúo que puede ser mutuamente gratificante. Pero en muchísimas ocasiones no es así. El número de parejas que se formaron de esta manera y que terminan divorciándose es muy alto. En ellas no se dan los mecanismos expuestos, cada uno no contribuye a mantener en el otro una imagen acorde con la propia, no se da con frecuencia un equilibrio entre lo que cada uno aporta y recibe de la relación, ninguno tiene la sensación de estar con alguien que contribuye a mejorar su capacidad para enfrentarse a las angustias que crea la vida, muchas veces cada uno de ellos despierta en el otro miedos y recuerda carencias que mejor estarían dormidas, en muchos casos el modelo familiar que se persigue no es el mismo que persigue el otro, en definitiva no son una pareja viable.
Claro que con la miopía que caracteriza al ser humano, cuando llegue la hora de la ruptura, cada uno echará la culpa al otro, señalará sus limitaciones, sus fallos, sin darse cuenta de que fue la forma de constituirse en pareja la que falló.
En algunos casos no es el embarazo indeseado lo que lleva a dos adolescentes a contraer matrimonio, son otras cuestiones, como el mutuo deseo de huir de familias desestructuradas, en donde reina la violencia, en las que con demasiada frecuencia el alcohol de los padres o su desequilibrio mental son los protagonistas del día a día. Otras veces se trata de jovencitos y jovencitas que empezaron “jugando” a novios a los catorce años, que conocieron a la familia del otro en donde les trataban bien, de jóvenes que no son capaces de romper la inercia de una relación que arrastran desde casi la infancia. Matrimonios hechos sin que sus protagonistas tengan una personalidad acabada ni por tanto unas necesidades psicológicas estables que les puedan guiar hacia una pareja satisfactoria y duradera. ¿Cómo elegir correctamente pareja cuando aún no se está “terminado” de hacer como persona?
Afortunadamente ya no es habitual que se formen parejas por acuerdo entre los padres, por pura conveniencia política, económica, empresarial, etc. Pero es obvio que sobre estos matrimonios cabe decir exactamente lo mismo que sobre los formados por un embarazo inesperado, o por huir de familias enfermas, o por ser incapaces de romper una dinámica iniciada años antes en la adolescencia. No son parejas en las que se de el enganche profundo explicado en páginas anteriores.
Sí es aún bastante frecuente, lamentablemente, observar que hay parejas que se han formado por otros factores distintos a los de la elección auténtica y espontánea, de manera que terminan en matrimonios con mucha probabilidad de fracasar, veámos algunos de estos casos:
Ø Por imperativo de la edad.
Personas que han cumplido los suficientes años como para sentir que pueden quedarse solas, que de no aprovechar la ocasión pudieran terminar en ese grupo cada vez menos menospreciado socialmente pero aún mal visto de los solterones y las solteronas. Es como si estas personas pensaran respecto de la otra “no cumple todos los requisitos pero es lo mejor que tengo disponible”.
Ø Por grandes obesidades u otras limitaciones físicas.
También encontramos en estos casos parejas formadas “a la desesperada”, bajo el miedo a quedarse solo, con la sensación íntima de que uno mismo quizás no es digno de amor, de interés por los demás, de manera que se entra en y se lleva a cabo una relación que no cumple todos los requisitos para que la relación sea viable, pero que no se quiere dejar escapar.
Ø Por darle a los padres aquello que ansían.
Se trata de personas que no apetecen emparejarse, pero que son incapaces de llevar adelante su proyecto de vida, al contrario lo relegan, ponen por delante de sus intereses los de sus progenitores que desean verles casados, y casados con personas que ellos, los padres, entienden que son las personas apropiadas. Naturalmente que una pareja así formada, teniendo en cuenta los esquemas y deseos de los padres y no los propios, no cuenta con los requisitos inconscientes necesarios para triunfar.
ESTEBAN CAÑAMARES
PSICÓLOGO CLÍNICO Y SEXÓLOGO
MADRID
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Son muchos los consejos que cabe dar a una persona que empieza a sentir interés por una potencial pareja. Expondré sólo algunos de ellos:
- Comparta sus emociones.
Está bien que trasmita sus ideas, que comparta lo que constituyen sus diversiones y entretenimientos, su ocio, etc. pero lo que realmente nos da a conocer ante los demás es el trasmitir lo que sentimos. Miedo, deseo, alegría, impaciencia, celos... son estados de ánimo que dan a los demás mucha información sobre uno mismo, que les invita a trasmitir sus emociones, con lo cual les conocemos más y lo que en definitiva une, o no, a las personas.
Nunca olvide que emparejarse no es una tarea teórica o intelectual sino una aventura emocional. Hable pues de emociones.
- Demuestre interés por las emociones ajenas.
Si pretende acercarse a alguien, conocerle o conquistarle, interésese por sus emociones, por lo que le alegra o entristece, por lo que teme o desea... por lo que siente. Esto facilitará la unión persona – persona. Le dará ventaja sobre cualquier competidor o competidora de características semejantes a las de usted. Facilitará la puesta en marcha de los mecanismos de elección que hemos ido explicando.
- No persista en la relación con nadie que le sea visceralmente incómodo.
Aunque su inteligencia no encuentre el motivo, a pesar de que los demás insistan en que determinada persona puede ser buena pareja para usted, aunque no detecte ningún motivo lógico de incomodidad, si usted no se siente cómodo con alguien, no persista en intentar una relación de pareja con esa persona. Lo que pasa seguramente es que su percepción ha captado, a un nivel no consciente, determinados detalles o características de esa persona que no resultan convenientes para usted. No tiene por qué tratarse de defectos, manías, vicios, ni ninguna otra cosa reprochable, pero sí que será alguna característica o circunstancia que le hace desaconsejable para pareja de usted.
“El corazón” tiene razones que la inteligencia no comprende.
- Guarde cierta reserva emocional para con una persona mientras no tenga con ella alguna experiencia sexual.
Usted decide cuándo y cómo se permite tener experiencias sexuales con determinada persona, pero tenga en cuenta que no conoce verdaderamente a una potencial pareja mientras no tenga varios contactos sexuales con ella.
- Si inicia una relación con alguien, sea completamente sincero sobre lo que le gusta y no le gusta de las actividades que hacen juntos.
Esto no es incompatible con que en muchos casos se avenga gustosamente a realizar las actividades o a frecuentar los lugares que a la otra persona le resulten interesantes. Pero permítase ser sincero y deje que la otra persona también lo sea, sólo así podrán llegar a un equilibrio estable en su funcionamiento de pareja, si llegan a serlo.
- Medite largamente sobre el hecho de que establecer una pareja le supondrá algunas claras desventajas respecto a su situación actual.
Si bien la vida en pareja es altamente valorada por la mayoría de las personas, y es cierto que supone algunas innegables ventajas respecto de vivir solo o sola y respecto a vivir con la familia de origen, también es verdad que supone algunas desventajas. Medite sobre ello. Deténgase principalmente en las desventajas de tipo emocional, tal como el tener que compartir cosas desagradables, pasar menos tiempo con otras personas, amigos, padres, hermanos, etc. y el perder cierto grado de intimidad. Sólo si estas pérdidas las asume de corazón estará en condiciones psicológicas de emparejarse.
Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico y Sexólogo
Madrid
colegiado M-09659
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No encontrar trabajo a pesar de estar preparado para entrar en el mercado laboral.
Tener trabajos basura, inseguros, mal pagados.
Miedo a ser despedido de la empresa en la que se trabaja.
Ver reducidos los ingresos a pesar de ser igual de eficientes que siempre.
Sentir que el pequeño comercio o empresa que regentamos se va hundiendo.
Todas estas cuestiones nos producen rabia, enfado, mal humor, cabreo… y con razón. Tal vez la culpa la tengan los bancos, o quizás las grandes empresas, o tal vez las hipotecas basura norteamericanas, o Zapatero, o Rajoy, o tal vez la señora Merkel, pero no tú que padeces las consecuencias.
Esta rabia hay que expresarla, hay que dejarla salir, pues de lo contrario bloqueará las partes del cerebro encargadas de ver la situación en su globalidad, de planificar salidas, de seguir disfrutando de aquellas cuestiones que siguen marchando bien (familia, salud, amigos, etc.).
También debemos procurar no sentirnos culpables de una situación que no hemos ni elegido ni provocado, pues los sentimientos de culpa sirven para anclarnos un poco más en el desánimo, en la depresión.
Expresar la rabia que sienta nuestro corazón, no sentirnos culpables, admitir que estemos bajos de ánimo y en los casos más graves usar los servicios de la psicología son medidas antidepresivas que podemos usar en esta crisis económica que, salvo a una minoría privilegiada, nos afecta a todos.
Esteban Cañamares
psicólogo clínico y sexólogo
colegiado M-09659 Madrid
www.epecpsicologos.com
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La relación entre estas dos figuras femeninas suele ser más conflictiva que la anterior.
Hay dos razones principales para ello, que suelen encontrarse consciente o inconscientemente en casi todos los casos, al margen de las razones particulares que puedan darse en cada caso concreto.
La primera de ellas es la rivalidad que establecen por un mismo varón, el hijo de la una que es a la vez la pareja de la otra, ambas quisieran, pues es un impulso natural en nuestra especie, tener el amor, la atención, y la admiración exclusiva del hombre que comparten, por lo que tienen una tendencia a fijar más su atención en los fallos de la otra, fallos que supuestamente deberían inclinar la balanza a su favor.
La otra razón es que ambas compiten por el mismo rol social, el de ama de casa, madre, cuidadora... (con la incorporación de la mujer al mundo laboral y la paulatina asunción de responsabilidades domésticas por parte de los hombres, esta razón va perdiendo peso poco a poco)
No pocas veces se nota una evidente o soterrada competencia por aspectos de tipo doméstico. Lo bien o lo mal que la suegra cocina, lo correctamente o no que la nuera alimenta a los nietos, la mayor o menor dedicación a la organización del hogar que dedica la una o la otra, son temas que producen no pocos comentarios y no pocas fricciones. Ambas parecen querer decirle a la otra: Yo cuido mejor que tú a la familia.
Esta conflictividad entre suegra y nuera, no es una realidad negada como ocurre con la problemática suegra yerno, pero sí se disimula, y ambas partes procuran mantenerla a un nivel mínimo. Esto es necesario para mantener una suficiente armonía familiar.
Cuando el hombre que comparten, hijo de una, pareja de la otra, es lo que solemos entender como una persona de carácter, que no suele dejarse llevar por los demás, que tiene sus propios criterios, que tiene una actitud asertiva en todo momento, entonces será difícil que el conflicto entre ambas mujeres estalle abiertamente. Pero si se trata de un hombre más débil de carácter, más sumiso, criado por una madre dominante e impositiva, y casado con una mujer de iguales características, entonces no será difícil que la relación entre ambas se convierta en una guerra abierta o al menos en una guerra de guerrillas, a base de insinuaciones, malas caras y otras armas ofensivas.
Esta combinación de hombre sumiso y madre y esposa dominantes no se da producto del azar, sino que tiene su lógica y crea abundantes problemas familiares, pero a esto y a otros conflictos habituales me referiré en el capítulo correspondiente.
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La supuesta conflictividad entre estos dos familiares políticos, suele ser más ficticia que real.
Nuestra hipótesis es que entre ambos, y naturalmente con gran número de excepciones, se produce una corriente no reconocida de simpatía y hasta de deseo (más afectivo que sexual), que queda disimulada, que necesita ser disimulada, ante la conciencia de ambos, y ante la sociedad, gracias a esa supuesta animadversión.
En un proceso inconsciente, y por tanto no fácil de demostrar. El varón que ocupa el puesto de yerno, revive hacia su suegra los deseos de acaparamiento que en su día tuvo hacia su propia madre. Deseos de acapararla, por encima de los hermanos y del propio padre, deseos a los que tuvo que renunciar cuando aún era muy niño.
Esta apetencia de relación afectiva estrecha, única, y excluyente, será más intensa si el yerno no renunció en su día, con su verdadera madre, a este deseo tan humano como inviable. También si por algún motivo estuviera carente de ese amor materno, por ejemplo debido a haber quedado huérfano de manera prematura, por abandono materno, u otra circunstancia equivalente. Y también si por alguna razón la suegra sintiera una especial simpatía por el yerno.
Es fácil comprender porqué hay la necesidad de reprimir y de sacar de la conciencia semejantes deseos. Los hijos de la suegra, es decir los cuñados, experimentarían unos comprensibles celos, y no olvidemos que la esposa es uno de ellos. También se despertaría la ira del suegro.
La estructura familiar y la nueva pareja estarían en serio peligro. Además, el miedo a la reacción de los cuñados y del suegro, revive el peligro que de niño experimentó el yerno a la reacción del padre ante sus infantiles deseos de eliminarle para quedarse con todo el amor de su madre.
Para evitar estos inconscientes peligros, se crea una atmósfera de supuesta mala relación con la suegra, de manera que ambas figuras suegra y yerno, quedan protegidos de caer en una excesiva cercanía afectiva por la leyenda, chistes, chascarrillos, y suposiciones relativas a la mala relación del yerno con la suegra.
De otra forma dicho, el yerno quisiera inconscientemente que su madre política fuera una madre sin más, que le quisiera, le atendiera, y a la que pudiera prodigar sus caricias y sus mimos, y además esto en exclusiva, sin la competencia de cuñados, esposa y suegro, pero ante lo peligroso y caótico que esto sería, se crea una leyenda social de animadversión hacia la suegra que nadie discute.
Pero a pesar de toda esta leyenda de supuesta precaución ante la suegra, la realidad es que no suele haber muchos casos de malas relaciones entre ambos.
Esteban Cañamares
psicólogo clínico y sexólogo, especialista en temas familiares
Madrid
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La obesidad y la dificultad para adelgazar, están influidas por diversos mecanismos psicológicos, y expuestas a la influencia de las personas que nos rodean, tal y como intento exponer en mí libro ¿Por qué no puedo Adelgazar? De editorial Amat.
Que la propia persona afectada por obesidad o sobrepeso descubra y supere los factores psicológicos que le influyen es difícil, pero no tanto con información y ayuda exterior. Por esto y tal como ya hice hace años cuando aún apenas Internet se usaba, propongo la siguiente forma de ayudar a que cada persona con problemas de peso pueda perfeccionar su lucha contra los kilos indeseados:
A las personas interesadas puedo prestarles el siguiente servicio:
1) Mandarles on line, en formato pdf mi libro ya mencionado en el que se abordan extensamente los miedos que pueden llevarnos a auto sabotearnos el régimen, el boicot que personas allegadas, como la pareja por ejemplo, la preparación psicológica previa a iniciar un régimen, o las causas inconscientes que podemos tener para seguir gordos, etc. etc.
2) Envío, también on line , de un extenso cuestionario en el que cada persona volcara infinidad de datos (siempre tratados de manera confidencial) sobre su situación personal, familiar, su historial de sobrepeso, sus horarios, costumbres gastronómicas y un largo etc. que me remitirá para su estudio individualizado.
3) Conversación telefónica de una hora de duración (llamo yo) si es alguien residente en España, o de conversación mediante chat, si la persona reside fuera de mi país. El objeto es tener una sesión lo más cercana posible a lo que seria presencial, para detectar miedos, conflictos y actitudes negativas a la hora de adelgazar eficazmente. (Si el interesado/a es de Madrid la sesión puede ser presencial si lo desea)
4) Elaboración por mi parte de un informe sobre el caso concreto, que remitiré a la persona interesada, con observaciones sobre su caso concreto, indicándole posibles resistencias, conflictos, y aspectos que pueden estar perjudicándole a la hora de mantener un peso correcto, y finalmente consejo concretos sobre como proceder para tener éxito en sus propósitos de régimen y mantenimiento.
Si alguien no reside muy lejos de mi consulta también se podría hacer todo el proceso de manera presencial.
El coste total de este servicio es de 90 Euros a ingresar en la cuenta corriente que se indicaría. No hay ningún inconveniente en extender la correspondiente factura.
Para más información en este blog o en mi mail: epecpsicologos@hotmail.com
Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico y Sexólogo
Colegiado M-09659
www.epecpsicologos.com
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Si ni la crisis económica, ni tu miedo escénico te lo impiden, antes o después ejercerás la profesión para la que te has formado ¿disfrutarás de ese ejercicio profesional?
Depende de multitud de factores. Aquí encontrarás los más importantes, que se pueden dar en diversos grados de intensidad. Suma los puntos que reflejan el distinto nivel en el que se dan en tu persona las siguientes circunstancias y tendrás una aproximación a tus posibilidades de disfrutar ejerciendo. Elige en qué medida se dan las siguientes circunstancias o pensamientos:
1) Elegiste tus estudios libremente
En absoluto
Ligeramente
Sin duda
En grado sumo
2) Según progresaste en esos estudios te parecieron más interesantes
En absoluto
Ligeramente
Sin duda
En grado sumo
3) Tu familia y allegados más cercanos valoran aquello a lo que te vas a dedicar
En absoluto
Ligeramente
Sin duda
En grado sumo
4) Piensas que si no fuera por tus miedos o por que crees que tus capacidades son demasiado limitas, hubieras elegido otros estudios
En absoluto
Ligeramente
Sin duda
En grado sumo
5) Opinas que la sociedad en la que vives valora lo que vas a hacer
En absoluto
Ligeramente
Sin duda
En grado sumo
6) Con frecuencia añoras tu viejo colegio, tu instituto, tus compañeros, la llegada de las vacaciones…
En absoluto
Ligeramente
Sin duda
En grado sumo
7) Consideras que tienes, en general, una alta capacidad para resistir la frustración que se produce cuando no se consigue lo que se desea
En absoluto
Ligeramente
Sin duda
En grado sumo
8) Estás de acuerdo con: “lo aprendido en los estudios es únicamente una base, pero tendrás que seguir y seguir preparándote”
En absoluto
Ligeramente
Sin duda
En grado sumo
Todo lo expuesto son bazas positivas para poder disfrutar del ejercicio profesional, y lo conseguiremos en mayor medida cuanto más se den en alto grado. Por eso solo tienes que dar 0 puntos a la opción “en Absoluto” 1 a “Ligeramente” 2 a “Sin duda” 3 a “En grado sumo”
Y es que si hemos elegido libremente la profesión seguro que lo hemos hecho atendiendo, lo sepamos o no, a nuestras profundas necesidades psicológicas. Tendremos mejor autoestima de nosotros mismos si nuestra familia y la sociedad nos ve, y nos trata, como a personas valiosas y admirables. Pero además debemos tener un aceptable grado de resistencia a la frustración que sin duda se produce en muchos momentos del ejercicio profesional, de cualquier rama, y más aún al principio de ejercerla. Y nunca nos debe pillar de sorpresa descubrir que la realidad es mucho más compleja que lo que nuestros profesores nos enseñaban, luego no debe producir molestia alguna seguir formándose mientras se ejerce. Y sin duda no añorar mucho el pasado y disponerse a vivir intensamente el presente y el futuro es básico para disfrutar de lo que hacemos.
Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico
M-09659
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La obesidad y la dificultad para adelgazar, están influidas por diversos mecanismos psicológicos, y expuestas a la influencia de las personas que nos rodean, tal y como intento exponer en mí libro ¿Por qué no puedo Adelgazar? De editorial Amat.
Que la propia persona afectada por obesidad o sobrepeso descubra y supere los factores psicológicos que le influyen es difícil, pero no tanto con información y ayuda exterior. Por esto y tal como ya hice hace años cuando aún apenas Internet se usaba, propongo la siguiente forma de ayudar a que cada persona con problemas de peso pueda perfeccionar su lucha contra los kilos indeseados:
A las personas interesadas puedo prestarles el siguiente servicio:
1) Mandarles on line, en formato pdf mi libro ya mencionado en el que se abordan extensamente los miedos que pueden llevarnos a auto sabotearnos el régimen, el boicot que personas allegadas, como la pareja por ejemplo, la preparación psicológica previa a iniciar un régimen, o las causas inconscientes que podemos tener para seguir gordos, etc. etc.
2) Envío, también on line , de un extenso cuestionario en el que cada persona volcara infinidad de datos (siempre tratados de manera confidencial) sobre su situación personal, familiar, su historial de sobrepeso, sus horarios, costumbres gastronómicas y un largo etc. que me remitirá para su estudio individualizado.
3) Conversación telefónica de una hora de duración (llamo yo) si es alguien residente en España, o de conversación mediante chat, si la persona reside fuera de mi país. El objeto es tener una sesión lo más cercana posible a lo que seria presencial, para detectar miedos, conflictos y actitudes negativas a la hora de adelgazar eficazmente. (Si el interesado/a es de Madrid la sesión puede ser presencial si lo desea)
4) Elaboración por mi parte de un informe sobre el caso concreto, que remitiré a la persona interesada, con observaciones sobre su caso concreto, indicándole posibles resistencias, conflictos, y aspectos que pueden estar perjudicándole a la hora de mantener un peso correcto, y finalmente consejo concretos sobre como proceder para tener éxito en sus propósitos de régimen y mantenimiento.
Si alguien no reside muy lejos de mi consulta también se podría hacer todo el proceso de manera presencial.
El coste total de este servicio es de 90 Euros a ingresar en la cuenta corriente que se indicaría. No hay ningún inconveniente en extender la correspondiente factura.
Para más información en este blog o en mi mail: epecpsicologos@hotmail.com
Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico y Sexólogo
Colegiado M-09659
www.epecpsicologos.com
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Hoy en día, salvo en algunos reductos ultra religiosos, apenas se le da valor a la virginidad. Desde luego la mayor permisividad de la sociedad actual ha influido en este aspecto.
Son muchos los factores que pueden perturbar esa primera experiencia: el miedo a no hacerlo bien y quedar en ridículo, el “no dar la talla” ( y esa talla está creada de fantasías aprendidas de internet), el uso y abuso del alcohol, uso de otras drogas, la emoción de la primera vez. Todo esto provoca que la mitad de las personas experimenten sensación de fracaso o desilusión esa primera vez.
Una persona está preparada para perder la virginidad cuandoo hace en un entorno que inspire paz y seguridad, con una persona que inspire no sólo deseo sino también tranquilidad y confianza, cuando se maneja bien la información sobre anticonceptivos y enfermedades de transmisión sexual, cuando se hace llevado por el propio deseo y no por presiones de los demás. Esto vale para ambos sexos.
Otros consejos útiles pueden ser:
No intentarlo si no hay un claro convencimiento
No intentar penetrar si no hay alto deseo y clara lubricación
No ir “a penetrar” sino a “jugar” y que la penetración aparezca en medio de ese juego
Es mejor que la postura la determine cada mujer, pues además de distintas consideraciones anatómicas, cada postura puede ser diferente por cuestiones psicológicas, así algunas mujeres sienten que estando arriba controlan mas la situación. Llevar pensada la postura puede no ser todo lo espontáneo que sería de desear.
Abundan las consultas tras esta experiencia por no haber conseguido nunca un orgasmo, por perder la erección cuando se intenta penetrar, pero no por el hecho de perder la virginidad, salvo que se haya tratado de una violación.
Esteban Cañamares
psicólogo clínico y sexólogo
Madrid
colegiado M-09659
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Curso PSICOLOGIA PARA NO PSICOLOGOS.
Lo iniciamos el 14 de Abril, durante 10 sábados, de 10.30 a 13.30 hs. pensado para personas que desean profundizar en cuestiones tales como las relaciones familiares y de pareja, la inteligencia emocional, o la obesidad, pero que no pueden o no quieren hacer estudios universitarios.
Se realizará en grupos reducidos, dinámicos y participativos con el fin de aprender y disfrutar del fascinante mundo de la psicología.
Impartido por los psicólogos Esteban Cañamares Medrano y Adriana Rubinstein Agunin.
El coste total del curso es de 150 euros para inscripciones posteriores al 20 de marzo, y de 100 Euros para inscripciones anteriores a esa fecha. Si conoces a alguien a quien le pueda interesar esta información, por favor, házsela llegar.
A continuación tienes la información detallada:
Curso
PSICOLOGIA PARA NO PSICOLOGOS
INTENCIONALIDAD DEL CURSO:
Pretende aportar una visión global sobre temas de psicología práctica y aplicables a la vida diaria y a las relaciones personales.Está pensado para personas que disfrutan de la ciencia psicológica, que quieren aprenderla de manera rigurosa pero no pueden o no quieren realizar estudios formales
CONTENIDOS:
Sábado 14 de abril:
- ¿Qué es la psicología?. ¿Qué estudia y qué no la psicología?. Polémica Herencia Ambiente.
- Pareja (Formación, conflictos, divorcio).
Sábado 21 de abril:
- Familia: Tipos de familia, relación con hijos adultos, la familia política, relación y conflictos
Sábado 28 de junio:
- Las distintas edades. Infancia, Adolescencia, Edad Adulta, Tercera Edad.
Sábado 5 de mayo
- La comunicación: Tipos, dificultades, técnicas para mejorarla.
- Asertividad.
- Emociones y manejo emocional. Inteligencia emocional.
Sábado 12 de mayo
- Sexualidad: Definición, disfunciones, compatibilidad sexua. Soluciones a problemas.l
Sábado 18 de mayo
- Trastornos de la Conducta Alimentaria. Obesidad. Adicciones.
Sábado 26 de mayo
- Depresión (En sus distintas formas y variantes). Medidas a tomar
Sábado 2 de junio
- Ansiedad. Estrés, técnicas de relajación.
Sábado 9 de junio
- Otras patologías (Esquizofrenia, Trastorno Bipolar, Trastorno de Personalidad, TOC, etc.)
Sábado 16 de junio
Psicoterapia. Aspectos básicos y diferencias entre las principales corrientes psicológicas.
Ayuda profesional. Ayuda no profesional.
LUGAR DE REALIZACION:
CENTRO TIBAN: General Arrando, 42, 4º A, ext., dcha. 28010, Madrid. Metro Rubén Darío.
FECHAS Y HORARIO:
SABADOS DE 10.30 A 13.30 HS.
Comienza el sábado 21 de abril y finaliza el sábado 23 de Junio. (10 Sábados)
INVERSION:
100 euros por pago contado antes del 20 de marzo de 2012.
Inscripciones posteriores al 20 de marzo: 150 euros, que se pueden abonar en 3 mensualidades de 50 euros.
IMPARTEN:
Adriana Rubinstein Agunin.
Psicóloga.
Psicoterapeuta individual y de grupo.
Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad.
Especialista en Terapia Corporal.
Directora del Centro Tiban. Centro de psicología dedicado al Tratamiento e Investigación en Bulimia y Anorexia. www.centrotiban.es
Esteban Cañamares Medrano.
Psicólogo clínico y sexólogo.
Profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Autor de diversos libros sobre psicología.
www.epecpsicologos.com
INSCRIPCIONES E INFORMACION:
CENTRO TIBAN: info@centrotiban.es - Tel.: 670610044.
EPECPSICOLOGOS: epecpsicologos@hotmail.com - 680 133 864.
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Las personas que rodean al obeso u obesa, pueden tener interés consciente o inconsciente en que continúe con sus kilos sobrantes. Quienes tienen más fácil influir en el proceso de régimen son los padres y los cónyuges.
Ante la duda de si alguna de las personas allegadas pudiera o no estar boicoteando el proceso de adelgazamiento, no estaría mal realizar el experimento de tomar detallada nota de cual es su actitud, tanto cuando sabe como cuando no sabe, que la persona realiza régimen, y contrastar detalladamente ambos comportamientos.
ESTEBAN CAÑAMARES
PSICÓLOGO CLÍNICO Y SEXÓLOG
PROFESOR HONORARIO DE LA U.A.M.
MADRID
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ADELGAZAR NO ME COMPENSA
Hay personas que tienen un evidente sobrepeso, incluso rozando a veces la obesidad, que simplemente no realizan esfuerzo alguno por adelgazar. La razón que esgrimen es que no les compensa adelgazar a cambio del esfuerzo y el sacrificio que supone hacerlo, y mantenerse después en un peso correcto. Mantienen esta postura a pesar de que conozcan sobradamente las consecuencias negativas que esos kilos sobrantes pueden tener en su salud, a nivel por ejemplo del sistema cardiovascular, de sus músculos y huesos, etc.
Naturalmente que una persona que toma soberanamente la decisión de no luchar contra sus kilos sobrantes debe ser respetada. Nadie puede tomar por otro decisiones que sólo a él le afectan.
Es cierto que a veces la vida familiar, laboral, y de relación de pareja, está lo bastante consolidada y produce suficientes satisfacciones como para no sentir una especial necesitad de una silueta bonita y especialmente cuidada. Otras veces de lo que se trata es de que la persona no estima en demasiado su vida, y no le preocupa vivir unos años más o menos, por lo que no está motivada a hacer esfuerzos por algo que no valora demasiado. En otras ocasiones simple y llanamente parece haber un cuidadoso cálculo de intereses, de manera que la persona llega a la conclusión de que es mayor el esfuerzo que le supone adelgazar y mantenerse en forma, que el beneficio a obtener, algo, claro está ,subjetivo y discutible, pero sumamente respetable.
Pero no siempre esta decisión de no luchar contra los kilos es sincera, algunas veces es simplemente una mentira que la persona utiliza para engañarse a sí misma y engañar a los demás. Detrás de esa aparentemente meditada y soberana decisión, de alguien que ejerce su libertad y asume las consecuencias, puede haber algunas de las causas psicológicas expuestas en mi libro ¿Por qué no puedo Adelgazar? (Editorial Algaba): uso de la obesidad como forma de castigo, identificación con un obeso, comer como forma de reducir la ansiedad, etc.
Cuando realmente detrás de la falta de lucha contra los kilos hay únicamente una decisión soberana, de renunciar a los beneficios de un peso correcto para no pagar el precio de un esfuerzo imprescindible, observaremos que la persona habla del tema con naturalidad cuando los demás lo abordan, nunca rehuye las conversaciones sobre alimentación, peso, régimen, etc. aunque tampoco demuestra un interés especial por estos asuntos. Por el contrario, la persona que esconde sus verdaderas motivaciones detrás de una aparentemente soberana y tranquila decisión, rehuye habitualmente el tema, o por el contrario insiste obsesivamente, como quien quiere convencerse de algo que en el fondo sabe que es mentira, en que no quiere molestarse en hacer régimen.
Cualquier estado emocional llamativo al salir estos temas de conversación, debe de resultar sospechoso al observador. También puede ser motivo de sospecha el que la persona en cuestión no desarrolle una vida social normal, ni muy intensa ni muy escasa, así como que tenga otros comportamientos extremos en cualquier ámbito de la vida, ¿por qué estos comportamientos anómalos si está en paz con su decisión y se admite tal y como es físicamente?
OBESIDAD AUTOSUFICIENTE
Seguramente muchos de mis lectores habrán tenido en alguna ocasión la fantasía de estar aislados del mundo y ser autosuficiente. Una casa ecológica capaz de generar la energía y el alimento necesarios para vivir, una cueva llena de reservas de todo tipo capaz de hacer innecesario el contacto con los demás, una isla desierta con todo lo necesario para la supervivencia, etc. son sólo algunas de las formas que puede adoptar este deseo de estar aislado de un mundo exterior muchas veces hostil, de ser autosuficiente, y en definitiva de regresar a un estado anterior y supuestamente ideal en el que nos encontramos un día; el vientre de nuestra madre.
Este tipo de fantasías puede ayudar a la persona a soportar momentáneos estados de frustración por las más variadas causas. Incluso autores como Freud, o más recientemente Kris (1952), han mencionado estos estados regresivos puntuales como parte del proceso creativo de artistas y científicos.
Pero mientras que este tipo de fantasías puede ser algo muy excepcional y circunstancial para la mayor parte de las personas, para una pocas constituye un impulso muy fuerte, mantenido, y organizador de su existencia. Una fuerza psíquica que les lleva realmente a aislarse de alguna manera del exterior, a adoptar comportamientos más propios de una edad mucho más temprana a la suya cronológica.
Claro está que no se aíslan en ninguna casa mágica, ni en una cueva maravillosa, ni en ninguna isla de paradisíaca vegetación y temperatura, y aún por descubrir. Se aíslan de varias posibles formas, una de ellas, la que nos interesa a efectos de este artículo, consiste en rodearse de una capa de grasa que acumula energía y en la que parecen estar refugiadas.
Algunas personas muy insatisfechas con su vida, especialmente en lo que al mundo de los afectos se refiere, ya sea por circunstancias externas y objetivas, o por la manera que tienen de entender lo que les rodea, adoptan una postura muy regresiva, minimizando su contacto con el exterior, y acumulando energía en sus cuerpos como si se dispusieran a vivir en un mundo aislado y auto abastecido, cual ermitaño en su cueva, naufrago en su isla, o bebé en el vientre materno.
Todo esfuerzo de otras personas, como familiares o médicos, que tienda a eliminar estos kilos sobrantes, está abocado al fracaso.
Será necesario que por parte de la persona que tiene esta actitud, haya la aceptación, dolorosa aceptación a veces, de su realidad, y el empezar a ilusionarse con proyectos viables, de otra manera seguirá en su cueva personal llena de alimento de reserva en su tejido adiposo.
Su entrada en un mundo menos idílico pero más real, en el que no hay nada asegurado, en el que nadie es autosuficiente, y en el que hay que actuar y luchar, muchas veces para quedar frustrado, debe ser un proceso gradual, preferiblemente guiado por una persona de gran confianza, que dé un marco de relación cálido y seguro. Este proceso de cambio es largo, pero puede ser enormemente fructífero.
Las conexiones de esta actitud con el ánimo deprimido, la permanente insatisfacción, el miedo a la vida sexual activa, la ansiedad, la identificación con un obeso, son evidentes.
HOY DISFRUTO, MAÑANA YA VEREMOS
Hay personas que parecen incapaces de organizar su vida pensando en el medio y largo plazo. Son el polo opuesto de aquellas otras que siempre están viviendo en función de lo que ocurrirá mañana, y nunca disfrutando de lo que ocurre hoy. Los extremos nunca son buenos.
Mantener un peso correcto requiere saber planificar la alimentación e incluso la vida más allá de los días inmediatos. Eso sí, sin renunciar nunca del todo a los placeres, también gastronómicos, que podamos conseguir en el presente.
Cuando alguien con tendencia a acumular kilos, únicamente tiene en cuenta el día en el que vive, no le compensa claro está la renuncia a los placeres de la mesa, a cambio de los pocos gramos que podría bajar ese día.
Sin embargo, si fuese capaz de imaginar, planificar, y vivir en función del medio y largo plazo, podría tomarse con más naturalidad la renuncia parcial al placer de comer ciertas cantidades y ciertos alimentos, con tal de alcanzar a medio plazo un peso más deseable.
Esta es una de esas cuestiones prácticas, que a muchos de mis colegas se les olvida abordar cuando ya han resuelto cuestiones de mayor calado psicológico. Lo mismo pasa con la falta de voluntad. Otros sin embargo se centran en estos aspectos prácticos olvidando los aspectos más inconscientes o profundos. Como expondré más adelante, yo soy de la opinión de que hay que abordar la problemática de fondo que se observe en el paciente, aunque sólo en la medida en que sea necesario, siempre con un contacto humano cercano, y sin olvidar las cuestiones más prácticas a la hora de conseguir y mantener el peso correcto.
Cuando alguien es incapaz de bajar de peso debido a su falta de hábito en imaginar y planificar su vida más allá de lo inmediato, hay que enseñarle.
Puede ser útil ((y de gran ayua proponerle realizar pequeños esfuerzos mantenidos ))ayudarles a base de animarles a pequeños esfuerzos mantenidos en períodos de tiempo no muy prolongados, recordándoles con frecuencia el motivo de su esfuerzo y los beneficios que esperan obtener. Alcanzado un pequeño éxito en esta dirección, se puede ir ampliando progresivamente el esfuerzo realizado y el espacio de tiempo de espera hasta alcanzar los objetivos buscados.
.La tarea es diferente si se trata de ayudar a una persona joven o a una de más edad. Los jóvenes tienen mayor capacidad de cambio, pero por otro lado su dimensión del tiempo es diferente de la de personas mayores. Para el joven, 6 ó 10 meses de espera para conseguir unos resultados importantes, y sin riesgos, a la hora de bajar 15 o más kilos, y para cambiar sus costumbres alimenticias, puede parecerle mucho, una eternidad. No será tanto para una persona con 30 años más, pero sin embargo ésta tiene menor capacidad para cambiar viejos esquemas de funcionamiento.
Muchas veces no consiguen este cambio de enfoque, y siguen viviendo el presente, para bien, y para mal. Para bien porque con frecuencia son capaces de disfrutar lo que la vida les presenta en cada momento, y de manera intensa, sin angustiarse por lo que les deparará el futuro, estrujando todo el placer que puede dar una buena situación. Para mal, porque no consiguen superar lo que les perjudica, la obesidad y otras cosas, y porque no eluden riesgos y situaciones negativas que pudieran soslayar con tan sólo un poco de planificación y de esfuerzo invertido en el futuro.
ESTEBAN CAÑAMARES
PSICÓLOGO CLÍNICO Y SEXÓLOGO
PROFESOR HONORARIO DE LA U.A.M.
www.epecpsicologos.com
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Si en algún momento esa mujer que elegimos para compartir la vida se dedica a humillar a su compañero, a destruir su autoestima, a ridiculizarle, en definitiva a maltratarle, es comprensible que el varón afectado se pregunte ¿cómo puedo hacer que cambie su actitud?
Si la relación está en su inicio pudiera dar resultado el siguiente coctel de medidas, o no:
. Hacerle explícito nuestro malestar
. No responder con igual forma de comportamiento
. Advertirle que de no cambiar de forma inmediata dejaremos la relación
Pero si esto no ha dado resultado, o si simplemente el problema es antiguo, lamentablemente no hay nada que hacer.
Las personas adultas que maltratan a las personas cercanas, ya sea de forma física o psicológica, nunca cambian. Al menos nunca si no sale de ellas mismas la necesidad de cambiar. Por lo que sólo hay una forma de evitar el maltrato, ABANDONANDO LA RELACIÓN.
Con frecuencia se aduce para no cortar el deseo de no perder el contacto con los hijos. Pero éste no es un argumento válido. Lo primero porque existen derechos legales que impiden que perdamos contacto con nuestros hijos, y sobre todo porque un hombre vilipendiado, ridiculizado y humillado por sistema pierde con seguridad a sus hijos, ya que le verán como alguien poco valioso y porque ya se encargará la maltratadora de apartarles afectivamente del lado del padre. En una situación como ésta, la única forma de seguir siendo alguien importante para los hijos es recuperar la dignidad y apartarse de la maltratadora.
Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico y Sexólogo
www.epecpsicologos.com
Madrid
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Debemos caer en la cuenta de que no estamos ante un grupo monolítico. Cada uno de los hermanos de nuestra pareja es diferente respecto de los demás. Además cada uno ha mantenido una relación distinta con respecto a nuestra pareja. Veamos algunos posibles casos.
Entre ellos, es decir, entre nuestra pareja y su hermano o hermana, puede haber existido una relación de gran complicidad, de manera que cada uno ha sido el confidente del otro, y pueden haber incluso formado un subgrupo familiar que les haya dado seguridad dentro del grupo entero. En estos casos y lejos de lo que en un primer momento pueda decirnos la intuición, las relaciones con ese cuñado o cuñada no tienen porqué ser especialmente positivas. Más al contrario, no pocas veces, esa especial unión entre ellos, ocasiona reacciones de celos en quien no se empareja, viviendo al recién llegado como un intruso que se entromete en tan magnífica relación de tantos años. Claro que casi nunca esta animadversión del hermano o hermana del cónyuge, se manifiesta de manera directa en forma de una actitud hostil abierta y evidente.
Más frecuente es que adopte una de estas dos formas: - La pretensión de “incorporarse a la pareja como uno más”, es decir, de convertirse de alguna manera en el tercero de la relación. Se trata de esos cuñados, o más frecuentemente cuñadas, que realizan muchas actividades junto a la pareja. Irse de vacaciones con ellos, quedarse a dormir en su casa con cualquier pretexto, estar al tanto de los secretos de alcoba en los que da su opinión, enfadarse o premiar a su cuñado/a si su comportamiento ha sido malo o bueno con su hermana/o, y un largo etc.
No creo que tenga que hacer mucho esfuerzo para convencer al lector de lo inviable de esta situación. Cuando se mantiene a lo largo del tiempo, es debido, no a la actitud de uno de los tres, pareja y cuñada/o, sino al consentimiento de todos.
Si el problema está en su inicio, bueno será que hagamos saber a nuestro cónyuge de lo inapropiado de dicha situación. Pero sería poco inteligente intentar cortar la relación entre ambos hermanos/as, lo primero porque paradójicamente podemos estimular aun más su miedo a separarse, y lo segundo porque no es necesario que se pierda esa especial relación, pero sí que se desvincule de la vida de pareja. - La otra forma que puede adoptar la animadversión del hermano o hermana que tan unido estuvo al cónyuge, es la de la seducción, más o menos descarada hacia el cuñado o cuñada. Lo que se intenta con esto, no es necesariamente, como pudiera parecer, el “quitarle” la pareja al hermano o hermana, sino más bien desacreditarla a sus ojos.
Tampoco en este punto es necesario extendernos sobre lo potencialmente peligroso que resulta este comportamiento. Es urgente en estos casos poder verbalizar la situación y los sentimientos que nos invaden. Otra posible relación preexistente entre nuestra pareja y alguno de sus hermanos, nuestros cuñados, es la de la animadversión, o al menos la antipatía más o menos manifiesta. Se trata de hermanos que seguramente han estado rivalizando por el cariño y la atención de los padres, y que han llegado a niveles de enfrentamiento muy altos.
En este caso ese hermano o hermana, no verá con malos ojos que su rival haga vida aparte, que se empareje, se case, y de alguna manera tenga menos presencia familiar. Seguramente pues, nuestra presencia no le será molesta, pero tampoco mostrará mucha cercanía personal, ya que de alguna forma nos ve como parte de su hermano – rival. Sin duda, es preferible encontrarse como cuñados a hermanos que mantuvieron buenas relaciones, pero que se percibieron unos a otros como personas independientes, con características individuales e irrepetibles y que viven el proceso de emparejamiento de cada uno de ellos con naturalidad; un proceso no exento de molestias, como es la de “hacer hueco” a los recién llegados, pero también enriquecedor. Con independencia de la relación previa entre nuestro cónyuge y sus hermanos, es indudable que el aterrizaje en la nueva familia puede facilitar dos fenómenos aparentemente contrapuestos pero igualmente dañinos. Los sentimientos de superioridad y los de inferioridad en nuestros cuñados. Los de superioridad pueden aparecer cuando el recién llegado tiene, o sus cuñados creen que tiene, alguna característica “inferior” tal como menor grado de estudios, aspecto físico claramente menos agraciado, menos estabilidad psicológica, etc. que les sirve para menospreciar al nuevo familiar con el objetivo inconsciente de sufrir menos por sus propias limitaciones. Sería un caso en que se podría aplicar perfectamente el dicho popular de “Ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio”. Además este menosprecio del conjunto de la familia, les puede servir de factor de unión, de forma de sentirse como un grupo, obviamente porque este sentimiento sea en realidad muy débil. Este proceso es más fácil encontrarlo en las familias cerradas.
Los de inferioridad aparecen cuando el recién incorporado, cuñado o cuñada, tiene alguna cualidad muy valorada por los padres, alguna característica que está en el “ideario” familiar pero no en su realidad de cada día. El buen estilo y la elegancia de la cuñada, el olfato para los negocios del cuñado, la simpatía de cualquiera de ellos, pueden ser ejemplos si los hermanos de nuestro cónyuge fueron siempre criticados por sus padres al no poseer esas cualidades, que por fin encuentran en la hija o el hijo “políticos”.
Al llegar a una familia no se puede evitar que ocurran estas cosas, pero sí podemos conseguir amortiguarlas. Si lo que se percibe son sentimientos de superioridad, bueno será no prestarles atención, salvo que deriven en burlas o menosprecios, en cuyo caso habrá que adoptar una postura asertiva y no consentirlos. Si lo que se percibe son sentimientos de inferioridad, será recomendable no estimularlos en lo más mínimo, es más, podría ser buena idea, hacer una pública defensa de los valores de los cuñados, que sin duda también los tendrán, trasmitiendo de manera ostensible y sincera, que no poseemos más valor que ellos. Evitaremos así su actitud en contra, pero además, si somos sinceros con nosotros mismos, y nos hacemos cargo de sus circunstancias, seguramente caeremos en la cuenta de que es algo de estricta justicia.
Tener y trasmitir la sensación de que no valemos ni más ni menos que ellos facilitará la convivencia en los largos años en que compartamos este parentesco.
Esteban Cañamares
Psicólogo Cínico y Sexólogo
Madrid
www.epecpsicologos.com .
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