Creemos que han quedado suficientemente descritos los síntomas que son típicos de la depresión. Cuando se dan en determinada persona, o incluso ante la duda de sí son o no lo suficientemente evidentes como para hacer un autodiagnóstico de depresión, nadie debería tener ningún freno en acudir a la consulta de un psicólogo.
Hace ya tiempo que acudir al psicólogo era un estigma social. Todos pasamos a lo largo de nuestra vida por dificultades anímicas que podemos superar, o al menos aliviar, con la ayuda de un profesional. Es comprensible que resulte difícil llegar el primer día a un lugar que no se conoce, y contarle a un desconocido las desgracias que nos asolan, los miedos que nos atenazan, nuestra sensación de no poder con la vida, en definitiva la impresión de ser tan pequeños y débiles como para no poder seguir en el duro camino de la vida. Pero nuestra experiencia es que la inmensa mayoría de los pacientes que nos visitan al finalizar la primera sesión se sienten mucho mejor, obviamente no porque ya se hayan solucionado sus problemas, sino porque se les ha admitido con su dolor, con sus lágrimas, y con su falta de fuerza. También porque han comprobado que el psicólogo no les ha juzgado, que se dispone a llevar junto al paciente el peso del problema, la búsqueda de soluciones, el dolor de alguna manera. ¡Por qué no habré venido antes! es una frase muy escuchada en todos los gabinetes psicológicos.
No siempre es necesario tomar medicación antidepresiva. En muchos casos es recomendable. En algunos imprescindible.
Es imprescindible tomarla, recetada por su médico, cuando las fantasías de suicidio son muy frecuentes, nítidas y concretas. Cuando el dolor del paciente es de tal calibre que le impide relacionarse mínimamente con el psicólogo, expresar sus emociones, hablar de sus miedos, etc. En casos menos extremos puede no ser imprescindible pero sí recomendable, gracias a ellos el proceso de superación de la depresión será más corto, se evitarán algunas recaídas, se acortará el sufrimiento del paciente. Usted siempre tendrá en el proceso terapéutico la última palabra, sobre el uso de medicación antidepresiva y sobre cualquier otra cuestión. El psicólogo le puede aconsejar y ayudar a tomar la decisión, pero usted nunca va a ingerir nada que no desee. En depresiones leves y en procesos de decaimiento de ánimo que no llegan a constituirse en depresión no es necesario tomar medicamentos. Si finalmente se usan debe usted saber que suelen tardar en hacer notar sus efectos seguramente dos o tres semanas, y que uno de sus efectos secundarios puede ser, algo que desgraciadamente los médicos muchas veces no comunican a sus pacientes, la posible dificultad para experimentar orgasmos y en los hombres eyacular. Esta dificultad dejará de existir unos días después de dejar de ingerirlos. En cualquier caso, una vez iniciada su ingesta, deben tomarse hasta un tiempo después de haber superado claramente la depresión, ir retirándolos por consejo médico y de manera gradual.
No tenga ningún problema en acudir a un profesional de la salud mental ni de tomar medicamentos si procede. Para nada van a anular su libertad, no van a cambiar su forma de ser y ver la vida, no son síntoma de locura, no los usará para siempre… no tiene nada que temer. Acudir a un psicólogo es síntoma de que se es persona y por tanto se atraviesan malos momentos, síntoma de capacidad para reconocer las propias limitaciones, síntoma de ser lo bastante realista y valiente como para pedir ayuda, síntoma de capacidad para buscar salida. Si lo piensa bien debería estar orgulloso/a de ser capaz de pedir ayuda.
Esteban Cañamares
Psicólogo Clínico y Sexólogo
Madrid
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