Un descubrimiento: KAFKA EN LA ORILLA de Haruki Murakami.

Publicado 14 diciembre 08 08:26 | adolvafer 

KAFKA EN LA ORILLA de Haruki Murakami.

2005. Drama, fantasía. P: 7/10.

Autor: Haruki Muratami.

Sinopsis: Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón son las malas relaciones con su padre y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki.

Por otro lado está la vida de Satoru Nakata sobre el que se ha abatido -en el sentido real–-: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida. En una excursión escolar por el bosque, él y sus compañeros cayeron en coma; pero sólo Nakata salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para expresarse y comunicarse... salvo con los gatos. A los sesenta años, pobre y solitario, abandona Tokio tras un oscuro incidente y emprende un viaje que le llevará a la biblioteca de Takamatsu.

Comentario: Como en el mejor Murakami, pasado y presente, sueño y vigilia, se funden y solapan creando una atmósfera en la que resulta difícil discernir deseo y pesadilla. Pero Kafka en la orilla es también una versión inusitada de la tragedia clásica pasada por el tamiz de una sensibilidad moderna, impregnada de su distanciamiento oriental y su desbordante imaginación, y salpicada de referencias culturales contemporáneas, música, sensualidad y un fino sentido del humor: Murakami en estado puro.

A finales de 2005, los críticos del suplemento literario del New York Times proclamaron Kafka en la orilla la mejor novela del año.

Una obra hipnótica, que mágicamente te caza y ya es difícil de soltarla. Unos personajes deliciosos en unos diálogos inteligentes te comen el coco, te estructuran el tiempo y los pensamientos porque s una novela inteligente, hecha de hechos y de culturas conocidas, la griega sobre todo, y que se pregunta el destino del hombre, como en las grandes tragedias clásicas.

La erudición del autor es inmensa y su gusto por lo occidental clásico está demostrado, lo mismo que por la música clásica de elite, elitista y especial. Sus referencias son certeras y justa. Sus referencias orientales, la cultura de Japón, las comidas, la forma de vivir y dormir, son fáciles de capar y entender. Un mundo distinto que mira a occidente como un igual y que, a sus ojos, se complementa.

Pero, a mí, me deja el regusto dulce del realismo mágico de la novela Sudamérica de hace años; un tiempo de fantasía y de grande y geniales obras. Al tiempo, ya sabéis que me devoro todos sus libros, hay toques del mejor Stephen King; no el cutre y salvaje, sino el íntimo y mágico que recrea otros mundos y con personajes deliciosos y cercanos. El gran King, el mejor Muratami.

El uso de símbolos, como en un video juego, solo que no es un videojuego al uso,  en un contexto de cuento más que de hadas, de las mil y una noches y los “fantasmas” más en la tradición oriental, su cultura, que la nuestras. Toques de Henry, toques de añoranza y pérdida de identidades.

Porque todo la novela es, al fin y al cabo, una búsqueda de identidades perdidas, en un caso, y la propia de un crecimiento juvenil que se abre al mundo. Tiene que matar al padre para descubrirse como hijo. Edipo es otro símbolo, como la piedra de entrada, como el cuadro (El retrato de Rose Madder).

Y el amor por los libros como constante de la buena literatura. De forma inconsciente el autor proyecta sus ansias de leer, de lo que ha leído, de lo que le falta por leer, en los textos, en los escenarios en el dolor de la buena literatura.

Realmente, para la longitud del libro, está lleno de pocos personajes. La terna de la biblioteca, por un lado, y la pareja en su “road movie” particular, por otro. En medio esos dos estrafalarios que cogen su figura de una botella de whisky o de una cadena de alimentación rápida de pollo frito americana.

Son más la añoranzas, la madre que nos se conoce, la hermana que se ansia conocer, el fantasma de la chica de quince años, la amiga lejana, el cuadro del joven de espaldas mirando al mar….

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Comentarios

# prometeolibros Ha opinado el 04 enero , 2009 9:34:

Lecturas del 2008. Un gran año de buenas lecturas y grandes novelas, con algún que otro descubrimiento

# prometeolibros Ha opinado el 20 febrero , 2012 9:39:

DE QUE HABLO CUANDO HABLO DE CORRER de Haruki Murakami. 2010. Ensayo, autobiografía. P: 7/10. Autor:

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