Buena CF española: ESTE RELAMPAGO, ESTA LOCURA de Rodolfo Martínez.
ESTE RELAMPAGO, ESTA LOCURA de Rodolfo Martínez.
1998. Novela corta de ciencia ficción.
Mención en los Premios UPC 1998.
Sinopsis: Pierre De Charden, sacerdote, profesor y hombre de la Orden. Las debilidades y las dudas lo atenazan pero se mantiene y progresa dentro del sistema por comodidad y miedo a la nada y el vacio. Lucas Picardo, representante oscuro del poder oculto de cualquier sistema; clásico personaje maquiavélico que posee el control de la información, poder decisorio y ser a la vez brazo ejecutor. Involucrará a nuestro protagonista en una trama de la que no le dará detalles. Cara, hermosa mujer y ciber, enamorada de Pierre, a la que recurre para encontrar la información que Picardo le oculta. Osada cibernauta con una debilidad por el protagonista. De su mano nos introducimos en el ciberespacio, lo que le sirve de excusa para experimentar con la forma plástica de algunos pasajes de la novela. E Isabel, adolescente pareja del protagonista, ¿una especie de Lolita? A la trasgresión de la relación profesor-alumna se añade, en este caso, el hecho de que el primero sea sacerdote. Como todas las Lolitas, a pesar de recibir instrucción por parte de su preceptor/amante, muestra mayor madurez que aquél en determinados aspectos. Y por último, Karl Kennington/Clark Kent. A diferencia de él, sin embargo, Kennington no es un superhéroe sino un presunto y creado dios. Un dios tímido al postre, al que el Círculo Interno no logra hacer que se manifieste. Consciente, quizá, de aquella máxima oriental según la cual aquél que salva la vida de alguien queda en deuda con él para toda la vida, Kennington prefiere sacudirse de encima cualquier responsabilidad y no hacer uso de su poder. Por mucho que insistan en ofrecerle ese cáliz, él decidirá no beber de él.
Comentario: Hermosa novela, personajes y un fondo de tristeza y inutilidad que preside el relato como en un día de niebla asturiana. La prosa es bella, engarce emociones y el vacío existencial que tiene el personaje principal, que nos cuenta la historia 25 años después. Le falla esa confusión tan típica de súper-hombre con dios y el atribuir esa creación de un dios por los humanos creadores a base de nano técnicas y genética reconstruida es pueril y risible. Lo que quedara bien en un comic negro, aquí queda muy descafeinado y mas en un premio de ciencia ficción serio. Y esta el personaje principal al que da una hondura muy superior a otras, es un personaje amargado, lleno de vacío y poco maduro (en esa manía por los comics o por esa confesión de que sus análisis literarios se basan en la que hizo el propio autor años atrás). Vacio, cree no creer y le es más fácil vivir sin esa creencia; mientras tanto, tira como puede que no es poco. En esto me retrajo a Unamuno. Los personajes femeninos poco trazados y la acción escasa.
Y esta ese dios creado, Karl, que no se sabe bien salvo que el cáliz no pasara por sus manos negando y negándose a las responsabilidades de la historia y del poder y de sus amos creadores.
Un buen intento de un escritor que puede dar mucho más de sí.