El Niño de las Calaveras, pintado por Antonio de Pereda en 1644.
De cuadros de gran merito y, a tiempo, cuadros de gran valor simbólico, excepcionales para comprender una época y unas creencias: El Niño de las Calaveras, pintado por Antonio de Pereda en 1644.
Un cuadro que está lleno de símbolos, más bien todo el cuadro es un símbolo destacando la pureza y claridad del Niño Jesús que sostiene la cruz…
Un cuadro bello y luminoso.
Se encuentra en ese pequeño museo que es La Iglesia de la Maravillas, cerca de la Plaza del 2 de Mayo.
Antonio de Pereda y Salgado (Valladolid, 1611-Madrid, 1678), pintor barroco español, formado en el naturalismo tenebrista y el color veneciano, se mostró especialmente apto para captar con objetividad las cualidades pictóricas de los objetos y naturalezas muertas, tratadas en forma independiente, como bodegones o vanitas, o incorporadas a los cuadros de composición, principalmente de asunto religioso, que forman el grueso de su producción. Su obra está bien representada en el Museo del Prado.