Amor y muerte en la Gran Via...
Me lo contaron hace poco y me encanto, una historia/leyenda madrileña llena de romanticismo y amor y miedoy...todo en la Gran Via madrileña.
1838, Madrid está en fiestas. Un joven ingles se aburre en ella sorprendido por las rarezas de los españoles y tener problemas de comunicación a causa del idioma. Cuando estaba a punto de irse, las ocho de la tarde, observo a una bella mujer, con pelo negro largo, un vestido blanco y la piel muy clara, con una belleza abrumadora. Flechazo a la vista, instantáneo y comenzaron los dos a hablar, reír, bailar…
La noche paso como en un suspiro. Ella, al final de la fiesta, le dijo que tenía que ir a la Iglesia de San José, que si hacía el favor de acompañarla. El joven la acompaño feliz y contento. A las puertas del templo, se despidió de él con un beso y se fue, desapareció en los oscuros pasillos. Aunque intento seguirla no pudo, todas las puertas estaban cerradas. El joven quedo decepcionado y triste pensando en que jamás la volvería a ver. Lo intentaría, eso sí.
A la mañana siguiente, sin haber dormido en lo que quedaba de la noche, se levanto y se fue corriendo a la Iglesia a hablar con el párroco o con quien fuera. La iglesia estaba abierta y se encontró con que había un funeral de cuerpo presente, un féretro blanco rodeado de miles de flores y velas blancas encendidas presidía la iglesia. Entro como pudo, se quito el sombrero.
Al joven en ese momento le corrió como un escalofrió por la espalda y unas fuertes palpitaciones del corazón haciendo que no oyera nada fuera de sí mismo. Se acerco hacia el féretro como en estado de locura, miro al cadáver…y se desmayo.
Lo sacaron a la calle en estado febril. Una chica lo acompaño mientras se recuperaba. Le pregunto cómo y dónde había conocido a su prima pues a él no lo conocía de nada. El joven le contesto que esa misma noche había estado bailando con ella, hablado con ella….con cara de pánico, la chica, le dijo que era imposible: “mi prima Elena, Elena de Mendoza, mi mejor amiga, murió a sus 18 años a las ocho de la tarde en su cama.”
El impresionado y abatido simplemente le dijo “A esa hora fue cuando la vi yo por primera vez en la fiesta. A esa hora me enamore de ella para toda la vida”