prometeo

desde poemas hasta critica social.
Mara y la propinilla.

Mara y la propinilla.

Mara me vino con un papel de la escuela con una excursión a los Cine Imax para el "martes dos de noviembre". Una película en 3-D, no ponía el titulo. Estaba algo más que eufórica, más cercano a neurótica se podría decir, demasiado alegre para mi gusto.

Arrasando como un tornado me conto lo del cine, después lo de la camiseta que le gustaba y no quería que se la quitaran, era la última, la chica de la tienda se la había reservado pero había que ira  cogerla y pagarla ese mismo día, sin falta o la perdería para siempre.

Un día de excursión, un día sin aburridas clases, sin aguantar a los profesores; que iban a ir en el metro y esperaba al salir regresar ya directamente a casa sin tener que pasar por la escuela. Me conto de forma rápida, demasiado rápida, que iban de vigilantes el profesor de matemáticas y la tutora. Pobres, pensé para mis adentros. Eso si había, yo,  que autorizarlo, firmar,  y pagar, yo,  siete euros al día siguiente que era viernes había que dárselos a la tutora y organizadora, era urgente, le tenía que dar el dinero sin falta. Firme con el ceño fruncido y le di el dinero.

Nos fuimos, después de vestirme con prisas, casi me vestía Mara, y salimos. La tarde esplendida para ser un día de otoño. Unos veinte grados y casi nada de aire, se respiraba bien. Por el parque de los arboles empezaban a dejar su eterno verde y se engalanaban con amarillos, naranjas, rojos, marrones brillantes, una delicia de colores. Mis ojos iban una y otra vez a ellos pero la mano de Mara empujándome me llevaba rumbo a “Yasmina”, la tienda.

La chica, muy amable ella, saco de debajo de la caja una bolsa con la camiseta rosácea y dibujos tipo leopardo. Me dieron el ticket, 9,95 euros. Le pague y Mara satisfecha me dio hasta un beso en la mejilla diciendo que era la madre mejor del mundo, una madre maravillosa y que gracias. Que la estrenaría el viernes, al día siguiente.

Hasta aquí, pensareis, todo normal en una chiquilla de 16 años y su sufrida madre.

Paso un viernes, un largo fin de semana lleno de días de de estudio y estudio. Paso un lunes, festivo, más largo que un día sin pan. Paso el martes del dichoso cine.

Pensando en Mara y sus estudios busque la programación del curso. El papel estaba dentro de la agenda con la lista de los primeros exámenes, son cuatro tandas y esta primera para los primeros días de noviembre. En el martes dos de noviembre  estaban puestos los exámenes de Lengua y matemáticas….las trampas de la niña para conseguir una propinilla de forma fraudulenta, historias vanas y mentiras, mentiras….

Publicado el: viernes, 03 de diciembre de 2010 8:43 por adolvafer
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Comentarios

nolaaxe ha opinado:

Jejeje. Qué final más sorprendente, al menos para mí. Me maravilla cuánta inteligencia demuestran algunos niños en eso que los adultos llamamos "engañar".

Un saludo.

# diciembre 3, 2010 10:32

wode ha opinado:

a mi me poone fatal que me hagan eso, son especialistas en esas artimañas.

# diciembre 3, 2010 19:02

Raquel ha opinado:

Qué espabilada!! Pero bueno eso lo hemos hecho todos alguna vez. Viva el ingenio.

# diciembre 3, 2010 20:49

carmen ha opinado:

Bueno, no es para tanto. Sí, son cosas de la edad y la niña tiene ingenio.

Conozco a casi de la misma edad que la tuya que hizo la siguiente artimaña.

Perdió las gafas de ver, lleva lentillas cuando sale, pero en casa gafas y tiene como nueve diotrias. Sale y se va a la playa a una fiesta nocturna de fin de curso. Le dice su madre, la menda, que no lleve las gafas porque las perderá. Me dice que por si acaso se bañan. Horrorizada le digo que no se le ocurra bañarse por la noche.

Pasan los días. Me vuelvo loca buscando mis gafas de leer. Unas simples gafas de aumento compradas en la farmacia.Pasan más días. Me llaman de una óptica diciéndome que las gafas que ha dejado la niña no sirven. Son de farmacia y no pueden sujetar los cristales que ella necesita.

Antes me había dicho, mamá que casualmente pasaba por la óptica y me miré la vista, me han subido las diotrias, un poquito, pero veo mal con estos cristales. Qué raro pensé, si no hace nada que se la revisaron y cambiaron los cristales. Es poquito mami, pero necesito unas nuevas. Vale, le dije, pero aprovecha la montura que es reciente. Vale, me dijo.

A todo esto yo buscando las mias y sin poder leer.

Y llaman de la óptica.

El día de la playa las había perdido y no se le ocurrió más que meterme esa bola y quitarme las mias sin decir esta boca es mia cuando yo buscaba como una loca.

En fin...

Un abrazo.

# diciembre 5, 2010 6:54

carmen ha opinado:

Bueno, no es para tanto. Sí, son cosas de la edad y la niña tiene ingenio.

Conozco a una, casi de la misma edad que la tuya, que hizo la siguiente artimaña.

Perdió las gafas de ver, lleva lentillas cuando sale, pero en casa gafas y tiene como nueve diotrias. Sale y se va a la playa a una fiesta nocturna de fin de curso. Le dice su madre, la menda, que no lleve las gafas porque las perderá. Me dice que por si acaso se bañan. Horrorizada le digo que no se le ocurra bañarse por la noche.

Pasan los días. Me vuelvo loca buscando mis gafas de leer. Unas simples gafas de aumento compradas en la farmacia.Pasan más días. Me llaman de una óptica diciéndome que las gafas que ha dejado la niña no sirven. Son de farmacia y no pueden sujetar los cristales que ella necesita.

Antes me había dicho: mamá que casualmente pasaba por la óptica y me miré la vista, me han subido las diotrias, un poquito, pero veo mal con estos cristales.

Qué raro pensé, si no hace nada que se la revisaron y cambiaron los cristales.

- Es poquito mami, pero necesito unas nuevas.

- Vale, le dije, pero aprovecha la montura que es reciente.

- Vale, me dijo.

A todo esto yo buscando las mias y sin poder leer.

Y llaman de la óptica.

El día de la playa las había perdido y no se le ocurrió más que meterme esa bola y quitarme las mias sin decir esta boca es mia cuando yo buscaba como una loca.

En fin...

Un abrazo.

# diciembre 5, 2010 6:58

adolvafer ha opinado:

Carmen, mentirijillas a go-go, ¿verdad? pero me pregunto el porque pues yo nunca la riño y trato todo el tiempo de estar cerca de ella, animarla  y ayudarla a solucionar los problemillas que va teniendo; no entiendo esas mentirijillas y creo que nunca las entendere aunque ya se que son una forma de autodefinicion.

Un abrazo

# diciembre 5, 2010 10:16

Malena ha opinado:

Mi querido Prometeo: Es que el engañar a los padres sube el nivel de adrenalina y eso es algo a lo que no se pueden resistir.

Muy propio de Mara :)

Mil besos y mil rosas.

# diciembre 5, 2010 19:34
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