Mañana cumplira cuatro años este blog.
Empecé este blog exactamente el 30 de Noviembre del 2006. Hace la friolera de cuatro años ya, mañana los cumple. Lo empecé con cuatro poemas, un relato, la crítica de un libro y la de una película para mi mítica.
Es mucho tiempo, han pasado miles de cosas, el mundo no ha parado de girar y yo no me he apeado, seguimos a borde de Gea que, a su vez, va encima de la gran tortuga que anda por los espacios siderales al encuentro de Dios sabe que.
Muchos blogs amigos se han quedado en la cuneta, cada uno de ellos fue como una puñalada en mi espíritu. Me han dado pena aunque lo entiendo. La vida es cambio y muchos están ya trabajando, o los estudios no les dan un respiro, la inspiración falla muchas veces, no hay tiempo para escribir o leer…no sé, cuando borro uno de esos blogs que sigo con deleite es como si una paletada de tierra cayera sobre mi rostro…cuando uno de ellos desaparece es como un trocito de mi espíritu desapareciera con él.
Más de una vez pensé en cerrar el quiosco, no creáis. Pero sigo pensando que estas dos horitas que le dedico cada día son positivas, como mi crecimiento interior y unos anclajes a la realidad. A veces me cuesta mantener el buen humor, que no me falle ese sentido vital de la vida es, muchos días, complicado y tengo que acordarme de repetírmelo, una y otra vez.
Mara, mi Mara, ha crecido de forma exponencial, tenía 12 años cuando empecé a contar sus historias y mis dolores. Cumplió el pasado septiembre 16 años. Problemas muchos, todos diferentes. No sé si mejor ahora que antes o al revés. Problemas siempre, humor mucho; lástima que vaya imponiendo sus criterios y no me deje escribir mas sobre ella, aun así algo os voy contando.
Y así os dedico, de nuevo, el primer poema, hace cuatro años ya:
Cementerio Protestante en Huelva.
A la sombra del gran pino
reposan los recuerdos,
lejanas vidas, lejanos ecos
de una existencia, desarrollo
florecido de inquietudes;
las huellas se han ido
borradas por las lluvias,
desleídas por el tiempo.
Un aura translucida
flota en la atmosfera,
leve vibración de un ser
que no añora lo que perdió.
Viejos tiempos, largos años,
pasaron de abuelos a padres,
pasaron de hijos a nietos,
terminando en una tumba
olvidada, un metro de tierra,
apenas una losa borrada,
cuatro piedras caídas,
una puerta que no cierra,
y un olvido que no cesa.
Olvido que es paz,
paz y negación.
Negación contra la vida,
vida que se perpetúa....
en una alfombra de hierba
llena de flores, allá,
por la primavera.
Paré un día,
me acerque con pasos quedos,
el ánimo encogido,
por el sendero rojo de barro,
bordeando viejas minas.
Me senté en una piedra.
Pasaron las horas,
las nubes lentas;
un rayo de sol se colaba
alumbrando la puerta.
Atardecía.
La paz se adueñaba
en silencio, la luna
nos visitaba. Mi alma
leía viejas lapidas.
Anochecía.
Ilustres: lejos de vuestras tierra
por los tesoros de esta morís,
manos andaluzas os enterraron
lejos de los suyos, en este
cementerio protestante
entre Alosno y Tharsi, a la orilla
de una extraña ruta,
tan extraña como la vida.
Viejos versos, nuevos recuerdos. O el relato:
El ultimo héroe.
De los cuatro héroes solo quedo una lapida en el parque, en las afueras del pueblo, al lado del palco de la música y de un viejo y abandonado palomar. Al principio las visitas de familiares, amigos, admiradores y el jardinero hacían que el lugar estuviese limpio, ordenado, descubierto y lleno de un cierto orgullo. La senda que la unía con la puerta de entrada siempre estaba limpia y bien señalada.
Con el tiempo las visitas escasearon y el jardinero, perdidas las buenas propinas, prefería sentarse en un banco y echarse un buen trago de orujo a inclinar la espalda arrancando hierbas o desbrozando el camino.
La placa quedo perdida en una maraña de ortigas, silveiras y rastrojos, al tiempo que el palomar se derrumbaba, poco a poco, sobre la lapida, terminando por cubrirla con sus pedruscos caídos.
Años más tarde fue utilizada como empedrado de una avenida y miles de vehículos transitaron por encima de ella.
Mucho mas tarde, cerca de una serie de feos bloques de edificios, soporto miles de vecinos gritándose, infidelidades, asesinatos, amores, niños, muerte de viejos, entierro de no tan viejos, peleas, palabras, pero…..en un día extraño fue rescatada por una joven estudiante. La saco del suelo, sorprendida, a la luz; la limpio con esmero profesional, la mal catalogó como “lapida celta 200 a. d. j. “y la entregó, orgullosa, al museo arqueológico.
O, permitirme, ese otro poemita:
Canción negra.
Murió en la noche, en tu alcoba
entre sabanas negras, colcha
negra. Ausencias descubiertas
cuando fluye el último aliento,
negro estertor del agónico
instante fugaz de tu cuerpo.
Luces negras. Canciones negras.
Con ello, en ese mismo día, la recomendación de un libro: "La hermandad de la Sabana Santa" de Julia Navarro”. Ya lleva cuatro libros editados la novelista actualmente. El ultimo ya sabéis: “Dime quien soy”, todo un éxito editorial.
Y, por último, una lejana recomendación de una película inolvidable: TARGETS. UN HEROE ANDA SUELTO de Peter Bogdanovich. Un director ya de capa caída pero con obras que perduraran, como esta con el inigualable Boris Karloff.
Un nuevo año, el quinto, se acerca, seguiremos resistiendo si me aguantáis, claro.