Oviedo: De una joya a otra joya.
Oviedo: De una joya a otra joya.
Nos alojamos en el centro mismo de la ciudad, en el Hotel Vetusta, detrás del Teatro Campoamor; una delicia de sitio y casa; una delicia de gente que nos atendió e hizo de todo; una delicia además que cada vez que nos asomábamos a la calle, enfrente, justo enfrente, estaba la portada del antiguo convento de Santa Clara. ¿Qué mejor forma de empezar el día?
Empezamos la visita con la catedral gótica de San Salvador, siglos XV y XVI. Con su torre única y sus tres puertas con su respectivas portadas. Hermoso altar mayor con un retablo dedicado a San salvador con 24 escenas de la vida de Jesús. Intervino en su pintura aunque en menor medida Alonso de Berruguete.
Impresionante la capilla de Nuestra Señora del Rey Casto, donde están enterrados los reyes asturianos, incluido el Rey Casto; el primer panteón de la monarquía española. La entrada se hace por una increíble puerta construida por Juan de malinas, siglo XV, de un gótico tardío. En su centro está la tumba de Ithacio, del siglo V.
Más que interesante la Capilla de santo Cristo de Velarde, gótica, con un Crucificado atribuido a Berruguete (XVI)
La increíble imagen de San Salvador, siglo XIII.
Impresionante también la Cámara Santa, de la que ya hable en el anterior capitulo de este viaje. Añadimos a la visita un claustro gótico soberbio, siglo XV, lleno de magia e historia; el Cementerio de los peregrinos y su museo muy digno y destacable, la cripta de Santa Leocadia y el cementerio medieval.
Me impresionaron en el museo, sobre todo, parece tonto pero fue así, en la sala IV, un díptico gótico y otro románico, este último muy deteriorado pero los dos maravillosos, toda una proeza de los artistas que los tallaron; situados dentro de la vitrina de los dípticos. El díptico gótico o “Díptico de la Pasión”, es del siglo XIV, de marfil, con seis escenas de la Pasión de Cristo. Toda una maravilla de trabajo, llena de emoción y movimiento, casi perfecto.
El díptico románico, siglo XII, con los relieves en marfil del Pantocrátor y El Calvario, va con piedras preciosas y filigrana de oro y plata.
Dos joyas muy especiales que se unen al Díptico bizantino, del siglo VI.
Ya fuera visitamos la Iglesias de San Tirso, esta justo al lado (con múltiples modificaciones a lo largo del tiempo incluyendo la última del siglo XX. Destaca sobre todo el muro testero de la cabecera que son los restos de la primitiva basílica).
El Monasterio de San Pelayo, detrás de la catedral, (atención a su gran y hermosas fachada barroca), su iglesia (siglo XVII) está a la izquierda y como metida hacia dentro también con hermosa fachada y torre.
Iglesia de Santa María de la Corte. Justo detrás de la catedral, al lado de las “pelayas”. Cobstruido en el siglo XVI, una de esos templo serenos, cultos, de luces y bellezas en cada rincón donde posas tu mirada. Buenas tallas, hermosos cuadros. Retablo mayor que se constituye en un marco singular para tres grandes cuadros.
La iglesia de San Isidoro el Real, siglo XVII. Con una sola torre que le da sensación de algo inacabado, cortado. Interesantes retablos y obras escultóricas. Justa al lado del ayuntamiento.
La Iglesia Convento de Santo Domingo. Una palabra, impresionante. Pórtico de entrada del XVIII. Una hermosa capilla de Nuestra Señora del Rosario.
Y mucho mas.....que es imposible de referir con el tiempo que tengo.