prometeo

desde poemas hasta critica social.
Una historia de Todos los Santos.

"Un recuerdo:

 

Voy con mi abuela "Mama divina" por los caminos de nuestra aldea, La Hermida, es tarde, ya de noche. A pesar de ser verano el cielo esta encapotado y amenaza lluvia. Hace frío. Nos alumbramos con una linterna grande y pesada que da una luz breve y difusa.

 

Sonaron las campanas de la parroquia, a lo lejos.

 

Un perro aulló en la lejanía.

 

Piso un charco de agua sintiendo como esta se mete dentro de mis zapatos, mojando y enfriando mis pies.

 

De pronto mi abuela me empuja y me tira al suelo, me tapa la boca y los ojos con sus manos pequeñas, fuertes y callosas. Me susurra silencio, no hables, no te muevas, no mires, reza.

 

Y recé lleno de miedo mientras, por una rendija entre sus dedos, con mi ojo izquierdo, miraba pasar una doble procesión de luces llevadas por unos etéreos monjes con túnicas blancas y negras por el camino por el que acabábamos de pasar. Delante iba un joven extremadamente delgado, pálido, con barba blanca, vistiendo unos harapos que se caían a trozos y portando una cruz y un caldero. Me parecía conocido. Se le veía triste y desesperado

 

Un intenso olor a velas quemadas me lleno la nariz, ahogándome.

 

De pronto, sentí el toque leve, en mi coronilla, de un ángel triste y me inundo de desolación y mi corazón se lleno de escarcha, mi mente se vació de colores y llantos. Fue como si nada valiera, toda podredumbre, muerte y vacío, todo comida de gusanos, todo polvo que se iba con el viento. El llanto vino de golpe a mis ojos, un llanto pleno de lágrimas como nunca, jamás, volví a llorar.

 

Pero, así como vino, pasó y volvió el olor a tierra mojada y hojas en descomposición y el perfume barato de Mama divina.

 

Oía a mi abuela susurrar oraciones, a mi lado, oprimiéndome contra el suelo.

 

Quizás fueron dos minutos, quizás tres, pero  fue una eternidad.

 

Cuando nos levantamos me hizo persignar y la promesa de no contar a nadie esta historia de la Santa Compaña. Pero quedó en mi ese mágico recuerdo y un principio de canas cerca de las orejas que, coquetamente, siempre me tiño.

 

! Ojala encuentren  la paz para sus almas ¡

Publicado el: lunes, 01 de noviembre de 2010 8:29 por adolvafer
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Comentarios

Raquel ha opinado:

Me ha encantado este relato del día de todos los santos. Breve y dos veces bueno. Da bastante miedo imaginar una procesión como esa.

Un abrazo :)

# noviembre 3, 2010 17:49
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