Una historia de Todos los Santos.
"Un recuerdo:
Voy con mi abuela "Mama divina" por los caminos de nuestra aldea, La Hermida, es tarde, ya de noche. A pesar de ser verano el cielo esta encapotado y amenaza lluvia. Hace frío. Nos alumbramos con una linterna grande y pesada que da una luz breve y difusa.
Sonaron las campanas de la parroquia, a lo lejos.
Un perro aulló en la lejanía.
Piso un charco de agua sintiendo como esta se mete dentro de mis zapatos, mojando y enfriando mis pies.
De pronto mi abuela me empuja y me tira al suelo, me tapa la boca y los ojos con sus manos pequeñas, fuertes y callosas. Me susurra silencio, no hables, no te muevas, no mires, reza.
Y recé lleno de miedo mientras, por una rendija entre sus dedos, con mi ojo izquierdo, miraba pasar una doble procesión de luces llevadas por unos etéreos monjes con túnicas blancas y negras por el camino por el que acabábamos de pasar. Delante iba un joven extremadamente delgado, pálido, con barba blanca, vistiendo unos harapos que se caían a trozos y portando una cruz y un caldero. Me parecía conocido. Se le veía triste y desesperado
Un intenso olor a velas quemadas me lleno la nariz, ahogándome.
De pronto, sentí el toque leve, en mi coronilla, de un ángel triste y me inundo de desolación y mi corazón se lleno de escarcha, mi mente se vació de colores y llantos. Fue como si nada valiera, toda podredumbre, muerte y vacío, todo comida de gusanos, todo polvo que se iba con el viento. El llanto vino de golpe a mis ojos, un llanto pleno de lágrimas como nunca, jamás, volví a llorar.
Pero, así como vino, pasó y volvió el olor a tierra mojada y hojas en descomposición y el perfume barato de Mama divina.
Oía a mi abuela susurrar oraciones, a mi lado, oprimiéndome contra el suelo.
Quizás fueron dos minutos, quizás tres, pero fue una eternidad.
Cuando nos levantamos me hizo persignar y la promesa de no contar a nadie esta historia de la Santa Compaña. Pero quedó en mi ese mágico recuerdo y un principio de canas cerca de las orejas que, coquetamente, siempre me tiño.
! Ojala encuentren la paz para sus almas ¡