prometeo

desde poemas hasta critica social.
Gente de mi barrio (IV): El zapatero.

El zapatero de mi barrio.

El héroe de mi hermano era el zapatero remendón del barrio. Lo veía allí siempre sentado en su taburete, sin necesidad de moverse, con sus múltiples herramientas y cobraba y ganaba dinero por cuatro cosas mientras la radio de fondo ponía música o las noticias de siempre. La gente iban a llevarle el trabajo y no solo eso, volvía a recuperarlos: el zapatero no se tenía que mover para nada o casi nada, todo un chollo. En su imaginación infantil veía ese hecho de estar sentado y hacer un trabajo sentado como el no va más de mundo. Después de clase siempre iba a ponerse delante de la puerta viéndole trabajar y pensando en el  ya de mayor y forrándose.

No veía mas allá de eso, nos burlábamos de el por esa aspiración.

No recuerdo el nombre del zapatero, si su cuchitril de unos seis metros cuadrados, pequeño, rectangular, directo a la calle  con una desvencijada puerta que se caía a trozos, nada de nada, encajonado entre unas escaleras que iban a unas casas y el taller de madera. Si, en cambio, recuerdo bien a él, también pequeño o encogido, el tiempo ha pasado y mucho, pensar que siempre lo veía sentado y encorvado sobre algún trabajo que estaba realizando, cetrino y con barba siempre incipiente, todo un milagro; ojos pequeños y como escondidos. Grandes manos, muy callosas. El pelo negro, a cepillo.

Su oficio aprendido de su padre que a su vez lo aprendió del suyo.

Su organización era muy simple. A la izquierda la estantería de los arreglados; al fondo, tras un pequeño y bajo mostrador el taburete y sus utensilios y, a sus pies, los zapatos por arreglar en un gran montón, todos apilados. No tenia identificadores o cosas así, en su mente sabia de quien era cada uno. Precio casi fijo o lo que es lo mismo cobraba lo que le daba la gana, eso sí, siempre le preguntábamos primero el precio después…se le solía pagar a final de mes, cuando la gente cobraba el salario, la cantidad la llevaba anotada en una parca libreta de notas, de esas escolares con una caligrafía realmente espectacular de mala. En cada hoja una familia y al pagar una gran cruz tachando deudas y sinsabores. Podía ser esa libreta casi un testimonio histórico de una época y de unas gentes.

Le recuerdo  su mandilón de cuero viejo y gastado.

Eso sí, mucha herramienta rara para nosotros que nos quedábamos con el de la horma, la pata de cabra, la cuchilla, etc.…pura artesanía que reparaba y hacia zapatos como hoy ya no pueden verse. Las fábricas de calzado ya se sabe, los precios también, la capacidad económica por supuesto…

Cortaban tacones, ponían parches, sacaban brillo, cosía rotos, ponía medias suelas… de su manos nos volvían los zapatos mejores que cuando nuevos. Además reparaba cinturones, bolsos, etc.…y entelaba botones para las celebraciones.

Curioso que ahora en esta época de vacas flacas vuelvan estos artesanos con sus bajos precios y la gente a reparar lo que tiene; normalmente son nuestros amigos sudamericanos que abren estos comercios. Se agradecen. Empiezan a aflorar por nuestras modernas barriadas y con éxito, no se puede tirar los zapatos así como así, repara siempre que se puedan sobre todo los de un cierto precio y calidad.

Tenía mala fama en el barrio como persona, nosotros no lo entendíamos, decían en voz baja cosa de bebidas, de pegar en casa, de mujeriego…

Hay múltiples referencias a este oficio en el refranero español empezando por el didáctico de:

-Zapatero a tus zapatos.

-Zapatero remendón, ya en el oficio lleva el don.

-Zapatero remendón, suela vieja y almidón.

-Zapatero que zapatea, bien se menea.

También con su mala fama que la tenían de charlatanes como mínimo:

-Zapatero que no fuera embustero, no sería zapatero.

-Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.

Y término, como no, con ese poema de GERMÁN VERDIALES:

RONDA DEL ZAPATERO

Tip¡-tape, tipi-tape,

tipi- tape, tipi tón,

tipi- tape, zapa-zapa,

zapatero remendón.

Tipi-tape todo el día,

todo el año tipi tón,

tipi-tape, macha-macha,

machacando en tu rincón.

Tipi-tape en tu banqueta,

tipi-tape, tipi tón,

tipitón con tu martillo

macha-macha-machacón.,

¡Ay!  tus suelas, zapa-zapa,

zapatero remendón,

¡ay!,tus suelas, tipi-tape,

duran menos que el cartón!

Tipi-tape, tipi-tape,

tipi-tape, tipitón...

Publicado el: viernes, 27 de agosto de 2010 8:32 por adolvafer
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Comentarios

Raquel ha opinado:

Bonita entrada Prometeo. Mi vecino era zapatero  y aunque estaba jubilado  seguía haciendo arreglillos de vez en cuando. Mi padre le dejaba sus zapatos para que le arreglara las suelas. Recuerdo el olor del betún, del cuero y el pegamento. Es un olor que pertenece a mi infancia y que me trae recuerdos de esas veces que me colaba en su taller para ver como pegaba suelas o las cosía.

Me alegro que esta profesión no haya caido en el olvido.

Un abrazo y feliz fin de semana.

# agosto 27, 2010 20:50
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