prometeo

desde poemas hasta critica social.
“A PRIMERO DE ABRIL, VAN LOS BURROS DONDE NO DEBEN IR”. .

“A PRIMERO DE ABRIL, VAN LOS BURROS DONDE NO DEBEN IR”. .

 

Esta frase nos entro con sudor y lagrimas de verdad en esa infancia que queda ya un tanto lejana. Las bromas eran, digamos, normalitas, dentro de un cierto alcance de andar por casa,  pero cada vez se hacían mas sofisticadas pues, al llegar ese día, todos estábamos sobre aviso, prevenidos. El concepto era, como dice la frase, conseguir que alguien fuera a algún sitio de forma inútil y, a ser posible, de la forma más trabajosa posible.

 

De la más simple de quedar en una cita en el sitio más insospechado a la hora más intempestiva (estuve esperando a mi padre delante de los Almacenes Arias durante mas de tres horas hasta que caí en la cuenta, mas la media hora para ir y otro tanto para volver), sobre todo si la cita era con la “chica guapa”, por la que todos estábamos colados, o viceversa la chica fea de la clase esperando inútilmente delante del teatro García Barbón al guaperas y atlético joven del barrio.

 

 Estaban también las trabajosas, las de hacer un bulto con una piedra y mandarte a llevársela a tu tío, el cual en el conocimiento de la broma, te mandaba a otra persona…y así te pasabas media tarde paseando la piedra por el barrio (así yo con un supuesto atadillo de libros llevándolos de aquí a allá hasta que, compadecidos, me lo abrieron y llevaba dos ladrillos gordos, muy gordos y pesados, muy pesados).

 

O el partido de fútbol contra el barrio rival y al que cuando llegabas todo preparado no había nadie, eras el único y, al volver cabizbajo y avergonzado y, si, preocupado, te encontrabas con todos los chicos del barrio riéndose de ti mientras jugaban a los exploradores.

 

O tenias que ir a buscar a alguien que no estaba donde se suponía que debía de estar (esperando en la estación del tren el rápido que venia de Madrid donde se suponía venia el tío Evaristo).

 

O recibías una carta misteriosa, sellada y todo, donde te hacían comparecer ante el ayuntamiento, o la caja de reclutas o… (Yo la recibí y tuve que presentarme ante el párroco que, muy amable, aprovecho para sermonearme, hacerme confesar e invitarme a chocolate. La peor fue cuando recibí una invitación, con un par de semanas de anticipación, para ir a una fiesta de disfraces en el centro social y fui de vaquero, con mis pistolas, mi sombrero  y todo entrando en un gran salón donde D. Méndez  Ferrin daba una magna charla sobre la independencia, la lengua y autodeterminación de Galicia). Mi hermana, no lo digáis muy alto recibió una notificación para la caja de reclutas….

 

Lo peor de todo era cuando te la hacía gente a la que tú no podías desobedecer: el maestro de la escuela que estaba ese año gracioso, la madre con sus recados de todos los días, la abuela con su mal genio y de la que no podías esperarte que se prestara a  esas cosas, tu padre siempre serio y formal y era él peor, el tío Jesús que se prestaba a esas cosas…y así te cogías unos rebotes de cuidado porque no tenias otra opción salvo desobedecer y eso estaba fuera de lugar, había que hacer lo que te mandaban aun sabiendo el engaño, había que ir a hacer el recado aun sabiendo de la posible burla de todo.

 

Muchas veces, se aprende a lo largo de los años, lo mejor era aparecer lo menos posible por casa y, siempre, ojo avizor que no te la pegasen otro año más.

 

Las bromas así han desaparecido, la frase permanece perdido el sentido, pero, yo, siempre me acordaré de ese día de primero de abril donde, nosotros los que somos burros, vamos a donde no debemos ir.

Publicado el: jueves, 01 de abril de 2010 8:20 por adolvafer

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