Paseando por Madrid: Fortuny 43.
Como un rinconcito de la Alhambra en Madrid: El Palacete de Osma. Actual sede del Instituto Valencia de Don Juan.
Si pasáis por el paso elevado sobre La Castellana, dirección a la glorieta de Rubén Darío, podréis ver esta pequeña maravilla, a derechas, haciendo esquina entre Eduardo dato y Fortuny. Esta rodeado de otros tesoros arquitectonicos que ya comentare.
Antiguo Hotel (la casita de las afueras) de D. Guillermo de Osma y su esposa la Condesa de Oñate. Esta situada en el paseo de Eduardo Dato 29, y la entrada es por Fortuny 43. Obra de Enrique Fort Guyenet de 1886, ha sufrido posteriores reformas y ampliaciones. Es todo un ejemplo aislado de un edificio neo-mudéjar en el Madrid del siglo XIX.
El neo mudéjar fue un movimiento artístico de finales del XIX y principios del XX en el que viendo en el arte mudéjar como algo identificador y genuino español, diversos arquitectos empezaron a diseñar edificios en ese viejo estilos, usando de nuevo las formas abstractas de de ladrillo y los arcos de herradura. Hay mucho y bueno en nuestras calles, solo hay que verlo. Todo nació realmente por la admiración creciente por esa Maravilla del Mundo que es “La Alhambra de Granada” y esa corriente nacionalista que imperaba en los estados y se buscaban nuevas líneas de diferenciación. Plazas de toros (ya pondré alguna muy especial para mí y que es una joya), iglesias (hay dos preciosas en este Madrid de la que pondré alguna foto mas tarde), estaciones de RENFE (impresionantes algunas), ayuntamientos, correos, fábricas, palacios y palacetes…
Fue reformado para albergar el museo por el arquitecto Vicente García Cabrera, tratando estar en consonancia con el estilo de palacete original y lo hizo en los terrenos del jardín, obras de ampliación que terminaron sobre 1922. Lo dotó de forma soberbia de una entrada neoclásica preciosa, bellísima, contrastando con las paredes de ladrillo y haciendo una unión sutil y delicada. Con sus escudos nobiliarios perfectamente encuadrados. Es tal como ahora se puede ver.
Un pequeño soplo de aire de misterio y sutiles añoranzas de otros tiempos. A destacar ese balconcillo circular, ese uso del ladrillo y el azulejo como elemento decorativo, ese tejadillo de verde y agua con esas tres ventanas encima, esa exuberante vegetación que sale de sus muros, esas almenas tan fuera de lugar…para soñar con batallas, con endechas, con amores contrariados, con aventuras sin cuento como las de las mil y una noches, caballeros y damas, huríes y paraísos, la magia del agua evocando la vida que se va marchando:
Aida, ecos de morería
Vienen hacia mí viendo
Al garboso jinete
Caballero español
Rendirse a tus pies
Bella Aida, tu nombre
Relumbra y tapa al sol.