Citius, altius, fortius: Ruth, Sergio, Natalia.
Hoy quiero glosar a tres atletas a la antigua, con aquello de: más rápido, más alto, más fuerte (Citius, altius, fortius). Dos corredores y una saltadora. Españoles los tres. Medallas de plata que saben a oro en un campeonato del mundo, pista cubierta. La primera fue la saltadora de altura Ruth Beitia con unos prodigiosos y limpios, a la primera, 1,98 metros. La segunda medalla fue para Natalia Rodríguez en el 1.500. El tercero fue un merecidísimo Sergio Sánchez en el 3.000 redondeando una esplendida temporada invernal.
Pero me gustaría destacar, de forma especial, a Natalia.
¡Bravo Natalia!
Enhorabuena.
No fue oro por una pequeña indecisión en la carrera. Parecía que no corría a su límite. Con esta carrera y medalla dejo atrás el mal trago del pasado Mundial de BERLIN. Controlo a sus rivales desde el primer metro, sobre todo a Burka, que tiro en una desgraciada incidente hace siete mese en el mundial. Salió llena de ansiedad, se le notaba. Corría mas pensando en no tocar a nadie, en no tener encontronazos que en la carrera misma. Maniobro perfectamente hasta y, siempre ella, supo estar con las mejores en el final cuando el ataque de las dos etíopes, y ahi, demostrando su humanidad, dudo, tuvo un momento de miedo, de duda, de temor lo que les permitió coger unos metros a las dos corredoras, pero llego la recta final, furiosa corrió como los ángeles alados superando a Gelete Burka y alcanzando el segundo puesto y la medalla de plata. Como si fuera el oro. Se le merecía, se la debían. Con ese gesto de furia, de rabia, de incomprensión que marca todo unos siete meses de dolor y de injusticia, casi abandonada, acaba poniendo las cosas en su sitio.
Su sonrisa final abrazando a las otras dos chicas del podio lo dice todo.
¡Bravo Natalia!
A por el europeo en Barcelona.
Y una crítica a este mundial, el del apagón televisivo, ninguna televisión lo ha retransmitido, una vergüenza. Menos mal que en la web de la federación se pudo ver vía una tele internacional independiente y no muy bien, pero lo vimos que era lo importante.