Se nos ha ido Paul Naschy (Jacinto Molina para los amigos y seguidores, Waldemar Daninsky para sus acérrimos seguidores de la serie del hombre lobo). Tuvo que ser ese monstruo sin parangón que se llama cáncer el que lo venció.
Hizo de todo, actor, director, guionista, halterofilia, comics, documentales…un todo terreno en el mundo del cine.
Hubo un tiempo que hablar de terror español era nombrarlo a él; eran los tiempos de buscar la película de Naschy en los cines de sesión continua, de seguirlo y asustarnos con él. Pero aquello cambió en un momento dado, no sé cómo o porque. Sus películas dejaron de dar miedo, ya no nos conmovían y nos reíamos de los fallos absurdos del guion, de los fallos tremendos de montaje, de unas interpretaciones exageradas, cansinas y absurdas. Lo dejamos pasar, lo abandonamos en busca de otros caminos menos trillados.
En mi personal caso, fue tras dos películas suyas, que pasaron a estar en el ranking de las peores jamás vistas (aun no sé cómo aguante en la butaca hasta el final de las mismas pues eran tan malas que ni se entendían, por no haber no había ni coherencia espacia o temporal, un autentico desastre, malas sin remedio), cuando empecé a huir de todo lo que llevara su nombre. Eran los finales de los setenta. Prefería seguir manteniendo el recuerdo de las otras, las buenas, las magnificas, las que lo transformaban en el hombre lobo por excelencia (más de diez veces creo recordar), o el jorobado, Dracula, la momia…jamás volví a ver una peli suya aunque, de vez en cuando, me acercaba a las de Walpurgis, a las primeras…
Mi impresión, aun ahora, era la de un hombre atormentado por el secreto, rodeado por bellas macizas en camisones semi transparentes que se derriten por los pelos del tipo mientras los espectadores intentábamos abarcar lo que pudiéramos al tiempo que lo envidiábamos; con un físico muy particular, poderoso, que le permitía hacer escenas muy duras y comprometidas; con un rostro extraño, descolocado, no simétrico, duro, anguloso, temible…
Descansa en paz amigo, que tu espíritu cabalgue en lomos del lobo noble por las praderas de las nubes doradas persiguiendo risueñas palomitas… jugando con tus homólogos y admirados Lon Chaney y Boris karloff a asustar de verdad a todo bicho viviente…