Soria, alas, aventuras, sorpresas....
Ultimas alas.
La aventura soriana, ultimas etapa prometedora, comienza con la visita a los restos del castillos y murallas medievales; aventura peligrosa por las obras ingentes que hacen que el paseo se haga por la carretera y los coches bajando a nuestro lado y casi sin visibilidad. Bajando nos vamos hacia el Duero y allí, girando a la derecha, sin cruzar sus puentes, vamos paseando en su ribera cuidada y tranquila. Es un camino feliz y apacible, delicioso, de la mejor que hemos realizado.
A algo más de media hora nos sorprende una construcción levantada sobre una roca al otro lado del rio. Lugar romántico e inhóspito que nos sobrecoge. Cruzamos el puente, entramos pasando una verja de hiero que esta entornada. Es San Saturio. Dentro grutas tras grutas. Escalones en la roca, otras grutas, más escalones.
Un altar de piedra, austero como la vida del santo; a la izquierda un sarcófago de piedra y encima San Gabriel vence a Satanás arrojándolo al infierno. Mas escalones, una estancia. Una iglesia octogonal, pinturas con la vida del santo. Vistas hermosa de la Ciudad de los poetas. Salimos, de regreso para comer. La ventura ha concluido. Perfecto.
Pero Soria también son otras cosas, esta llena de recuerdos y de sorpresas. Allí en La Alameda, medio a traspiés, una pequeña ermita trasformada en iglesia, “La ermita de la Soledad”, dentro, muy dentro, “El Cristo del Humilladero”, talla del siglo XVI, atribuida a Juan de Juni.
Al lado, en un edificio espectacularmente moderno y bien acondicionado, “Museo Numantino”. Visita inexcusable con todo lo extraído del yacimientos a poco más de siete kilómetros de la ciudad; ofrece una minuciosa visión de las etapas de la provincia dedicando gran parte de sus esfuerzos las ciudades celtibero-romanas de Uxama, Tiermes y Numancia.
El institutio Antonio Machado.
El Palacio de los Ríos y Salcedo, factura renacentista y bellos escudos en su puerta.
El palacio de los Conde de Gomara, hoy Audiencia provincial y una joya.
La plaza Mayor con su ayuntamiento, el viejo, hoy centro cultural y el nuevo. La torre del rincón es la de Doña Urraca y la iglesia nuestra espalda es la Mayor, donde Antonio Machado desposo a su amada Leonor.
La iglesia del Carmen, renacentista, muy cuidada y restaurada, una belleza incólume en el tiempo y que fuera donado a Santa Teresa de Jesús.
Y no olvidaros de los embutidos sorianos y de su famosa mantequilla. personalmente me quedo con la dulce, azucarada, con sabor de antaño, muy antaño, muy de vieja.