Soria es románico, es piedra enamorada.
Soria es románico, es piedra enamorada.
Soria, como todo su entorno, es rica en muestras del románico más puro y dulce. Su desarrollo en la frontera de la reconquista hace que este plagada de arte románico unas veces con influencias mudéjares, otras con influencias francesas, siempre románico.
Así la con catedral de San Pedro, de la que visitamos la exposición allí planteada en el anterior capítulo dedicado a esta Soria siempre bella, siempre románica. Construida en el siglo XII, fue reconstruida en el XVI, fotos del gótico, y de ese románico queda poca cosa, eso sí, las tres crujidas del claustro y un brazo del crucero.
Este claustro es sensacional como bellas son las puertas que comunican el mismo con la sala capitular.
De allí, bajando por la calle que nos conduce al Duero, atravesándolo y yendo hacia la izquierda: “San Juan de Duero”, toda una joya, toda una experiencia mística.
Origen en una iglesia construida en el siglo XII totalmente románica. Fue sede de los Hospitalarios que acogían a caminantes y peregrinos. Ellos serán los creadores del monasterio pues adaptaron la iglesia a su culto, levantaron dos pequeños templetes en la nave.
Y ¡el claustro! Con arquerías diferente desarrollo y etapas formando un conjuntos armoniaco y delicado, un poema en piedra l lado del Duero, un exotismo ilustrado que se separa de todo lo habido y visto.
Y la visita obligada a la iglesia de “SANTO DOMINGO”, tan vista en fotos de sociedad como un tanto desconocida como una joya románica. Y destaca, no solo de Soria sino de todo el románico español, su fachada occidental (ver las fotos, impresionan).
Extraña, elegante, de influencias francesas, muy de l “Notre Dame” más que de estos austeros pobladores. La fachada esta dividida en tres secciones. En el primero está la gran portada y cuatro arquerías. Por encima las figuras de los reyes Alfonso y Leonor. La puerta es excepcional con cuatro arquivoltas y frontón deliciosos y maravillosos.
Destaca la primera que son 24 ancianos y un ángel con los instrumentos musicales, todos diferentes, todos en una armonía que casi cantan. En la segunda, terrible, es la matanza de los inocentes, duele el verlos tal como lo esculpieron los artesanos….En el tercer cuerpo u gran rosetón de ocho brazos y remata en una cruz.
De ahí a “San Juan de Rabanera” que va anunciando la primavera gótica que sufrirá la arquitectura. Conjunto armoniosos alado y ligero, de piedra que habla con tonos cálidos y que dorados y acariciados por el sol. La puerta principal procede de la iglesia de San Nicolás, hoy en ruinas y mal cuidadas; una puerta sencilla y bella ricamente decorada en los capiteles de las columnas. En el interior se nota esa transición hacia lo alto.
Visitamos las ruinas de San Nicolás, un diente rota en medio de la ciudad donde campan perros haciendo sus necesidades y el tiempo inclemente machacando lo poco que queda de la misma. Una pena.
“Santa María la mayor” con restos románicos, donde Antonio desposo a Leonor, pero eso será otra historia. Y terminamos el recorrido con San Polo,….