Primera etapa: paisaje interior.
Soria, paisaje interior.
El motivo de este último viaje ¿Hace falta algún motivo?....fue por la exposición “Las edades del hombre- Paisaje interior” que este año han organizado en Soria, “la bien cantada”, la ciudad de Gerardo Diego, Bécquer y su tragedia conyugal, Machado y la muerte de su Leonor..al tiempo, la ciudad olvidada por las prisas y el stress y el no parar. Soria es calma como esas aguas del Duero que discurren tranquilas y cantarinas, como ese olmo asentado casi eternamente y que nos habla de la fragilidad humana, es piedra enamorada, es polvo y bien comer, es gente amable y abordable siempre con una media sonrisa, son gente mayor sentados a la sombra de los parques o paseando con sus bastones, es recuerdo de Numancia ante los romanos…Soria, siempre Soria, engañada por un rayo de luna que se refleja entre los muros de los grandes palacios o que perseguimos entre las figuras románicas a cual más bella y antigua…
La exposición, una excusa válida, como cualquier otra. Una delicia de tesoros, los más sorianos. Un conjunto irrepetible de cuadros, esculturas, joyas, piedras vivas en medio de un magno recinto como es la Concatedral de San Pedro con el que se integra plenamente en un gran trabajo del equipo del proyecto.
En el capítulo 1 hay que destacar, cosa curioso en mi, un apila bautismal de 1010, austera y de piedra, con canción dentro y una energía sabia que habla de todo lo que ha vivido;
un San Pedro de Osma de Juan de Juni; un paisaje de Soria de Joaquín Sorolla; el libro de la cuadrilla de San esteban; una bula; una biblia sacra del siglo XIII; amén de otras decenas de obras, siempre mayores y apreciables.
En el capítulo 2 una campana que se dice es la más antigua de España, un coro mudéjar y artesonado mudéjar, una silla de mano, una figura de Sor María Jesús de Agreda de autor desconocido, la lapida sepulcral del cantero Lorencio, un curioso órgano portativo, y mucho mas…
En el capítulo 3, presidido con la rima XCIV de Bécquer, unas tablas valencianas del antiguo retablo mayor de la Catedral de El Burgo de Osma, un conjunto de relicarios, Nuestra Señora de Inodejo, Lactación mística de San Bernardo, Santa Isabel de Hungría…
En el capítulo 4, el velo de la cruz del obispo Pedro de Montoya, Una Piedad con San Juan y la Magdalena, “Un Cristo yacente de Gregorio Hernández” que es quizas y sin quizas lo mejor de la expo, una miniatura que es un cruz tardo bizantina, anónima, del siglo XV, un curioso Cristo crucificado con la mano desclavada y que pertenece a la iglesia de Nuestra señora del espino de Soria, …
En el capítulo 5, El tránsito de la Magdalena de Juan de Illana, los retablos de San Nicolás o San Miguel y, sobre todo, explicado de forma audiovisual y una delicia donde sentarse a mirar, el retablo de San Pedro, “un rostro de Cristo “que es un anónimo flamenco del siglo XV que impacta el verlo, parece que te habla desde dentro; un San Gabriel de Gregorio Hernández, …
De ahí al claustro ¡que claustro Dios mío!; lleno de sombras contrastando con la luz, llena de maracas de cantería, inscripciones varias, figuras mil llenas de hojas, flores, monstruos, paz….en ellos destacan un Santa María de Huerta, anónimo hacia 1200, una arqueta, también anónima; un fuero andaluz…
Un epilogo con una obra dela distintas exposiciones que han ido realizando entre las que destaca una maravillosa Inmaculada Concepción de Pedro de mena, solo por ella valdría la pena la visita. Y dejamos la exposición con pena y con una enfermedad que te hace doler el corazón de tanta belleza, tanta historia, tanta sombra y luz y fe y arte….pero con la esperanza de una buena comida, doy fe que así fue, y un largo recorrido por la vida de los poetas de la tierra y el resto de sitios a visitar porque Soria es algo mas, es vida….