Mes de mayo, romance del prisionero.
Mes de mayo (Pero cuidado: “Cuando en marzo, mayea; en mayo, marcea”).
En este mes de Mayo (uno de esos meses especiales, lleno de encanto con la llegada de los primeros calores, con su fiesta de la Madre, y San Isidro castizo y popular, romerías por doquier, Tenerife, etc.…), me viene a la mente, un flash, uno de los más bellos romances jamás escritos de la lengua castellana. Es bueno recordarlo, y es hermoso leerlo. Esta lleno de soledad y tristeza, al tiempo que es un hermoso canto a la vida y a la naturaleza que se despliega con toda su fuerza. Cambia de forma radical, sorprendiéndonos, en esa mitad de poema que nos cuenta la condición del trovador prisionero y con ese final desgarrador y trágico, símbolo de la realidad política/ecológica de nuestros días:
Romance del prisionero
Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
dele Dios mal galardón.