Un dia sin un amigo.
Un día sin un amigo.
Cuando más se aprecia al amigo es cuando falta. Así me paso ayer, sábado santo, con el kiosco de todos los días cerrado, y, por lo mismos, sin mi periódico de cada día.
No os voy a decir que periódico es el que leo, por aquello de la publicidad subjetiva, pero es el que mejor me acompaña y coincide conmigo en temas culturales, deportivos y cinematográficos. Llevo ya muchos años con su lectura diaria, con su compañía, salvo en los contados días en el año en que no lo editan que, me parece, son tres.
Lo leo casi siempre después de comer, con el café. Como curiosidad, lo leo al revés, primero las páginas de la tele y su programación (especial interés en eventos deportivos-baloncesto, atletismo- y las películas siempre que no sean a deshora), los temas sociales, culturales, el deporte, nacional, internacional y opiniones y lo grandes chiste gráficos sobre todo ese de Mingote que es un genio….Cuando acabo de leerlo, lo releo, con más tiempo, parándome en los artículos de opinión que me interesan, siempre suele haber alguno en especial brillante y termino, con mi pareja, haciendo el sudoku y, más tarde, en la noche, solo, haciendo los dos crucigramas que resultan hasta faciles.
Una rutina diaria de pose de jubilado, de profesor emérito, de funcionario de toda la vida…sin ser ninguno de ellos.
Ayer lo eche en falta. Aproveche el tiempo avanzando en el libro que estoy leyendo, “Duma Key de Stpehen King”, y con la visión de la película “El ultimo truco de Christopher Nolan”, en afilar un poco dos poemas que tengo a medias y ponerme en el ordenador a trabajar un poco más.
Hay ya mucho periódico en Internet, pero no es lo mismo; la palabra escrita es casi divina, tocar el papel mientras se lee es como tocar las teclas de un piano (nadie se resiste y si no pararse a contemplar la exposición de pianos del Corte Ingles con el letrero de “Prohibido tocar”), la palabra escrita es como pensar que es más veraz, mas pensada. Pasear por El país, El mundo, Libertad Digital, La razón, ABC, etc.…en la pantalla del ordenador es algo frío, casi de recorrido de una aventura extraña y ambivalente, como si no te lo creyeras.
Pasó el día del Sábado Santo pero todo con la melancolía del amigo ausente, del amigo en vacaciones. Hoy está de vuelta y conmigo.