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desde poemas hasta critica social.
Geniecillos del hogar.

Geniecillos del hogar.

Sigue el frio y no encuentro mi bufanda. Ya he revuelto todo el armario, pero como si se hubiera volatilizado. No está con la ropa de verano, tampoco con la diaria, de invierno. Tampoco en las cajas del desuso, menos aun en el perchero de los abrigos y gabardinas. Mi cabeza me dice algo como de verla colgada en el armario, lado camisas, una percha; pero allí, nada.

Me dicen que me compre otra. Yo ya sé que no es importante, que mas da una bufanda o no, pero esa no es la cuestión. Es una cuestión de la memoria, de guardar y saber donde pones las cosas. Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. El orden efectivo de la casa, mi orden. Mi mente.

O los geniecillos del hogar que me están jugando una trastada. Desde que en las cocinas ya no se oyen a los grillos, verdaderos protectores del hogar, los trasgos campan a sus anchas y así van las casas: malos olores, problemas con los vecinos, cosas que desaparecen, pequeñas cucarachas muertas en el rellano de la escalera, embolia de la del quinto, infarto al del tercero derecha, caída con rotura de clavícula de la vecina del piso, rotura de la cañería de agua a inundación del bajo derecha, etc…miles de pequeñas desgracias sin venir a cuento.

Porque, ¿vamos a ver?: ¿cómo es posible que se rompa una cañería que tiene 15 años así por las buenas, en verano, con la menor presión posible y no en invierno?, ¿porque se ha roto cuando la propietaria se ha ido a ver a unos familiares cuando ella nunca sale del piso y, debido a eso, la avería se detecta diez días más tarde?

¡Si!, son pequeños detalles que uno a uno no dicen nada pero unidos, marcan una estrategia de largo plazo realmente tétrica. Diréis que estoy fuera de mis cabales pero la realidad me va dando la razón.

La gaviotas ya están en León, se van mudando a las zonas de mas fácil comer. Estos geniecillos están aprendiendo la comodidad de vivir en la ciudad. Además, como nadie cree en ellos, es más fácil pasar desapercibidos. En las ciudades hay mucha luz, mucha prisa, mucha distracción...es fácil confundirse con las sombras, mezclarse con los espejos, hundirse en los cojines del sofá, gritar con los goles del partido de futbol.

Nadie se da cuenta. Nadie los nota.

No están los grillos protectores.

Estamos indefensos, van llegando poco a poco y, poco a poco, ocupando nuestros hogares, nuestros rellanos, nuestros tejados. Son el futuro, no nosotros. Les preparamos el camino, el hogar, el habitáculo cercano al cielo. Dentro de nada iremos a construir una base lunar...será para ellos. Conquistaremos el universo, pero serán ellos, detrás nuestra, quien de verdad lo conquistaran y, al final de todo, cuando ya no les seamos útiles, nos arrojaran a la basura.

¡Cuidado!, son muchos, son muy listos. ¡Cuidado!. Vigilad las espaldas. Estad sobre aviso. Puede empezar con la perdida de una simple bufanda.

Publicado el: domingo, 08 de marzo de 2009 8:48 por adolvafer
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