prometeo

desde poemas hasta critica social.
Como se dice vulgarmente: “Que me quede como estoy”.

Como se dice vulgarmente: “Que me quede como estoy”.

Ya de vuelta, molido y sin fuerzas y, peor todavía, aburrido.

¿La operación? Nada, una bagatela comparado con la post operación: dos semanas casi sin moverme y, posteriormente, dos meses a bajo gas. Nada de deporte, nada de andar como hago normalmente, nada de vida normal, descanso y sofá y cama.

Y así de la cama, molido, con dolor de columna, pesadez por toda la musculatura, a la silla del desayuno; de ahí al sofá en dos posiciones, medio sentado o medio tumbado; del sofá a la silla de internet y vuelta a tumbarme cuan largo soy en el sofá. Solo levantarme para la comida. Comer y al sofá, una vez más. Y los días van pasando.

Me traen el café mientras sigo en el sofá y hago el sudoku de todos los días y, con él, los crucigramas de rigor, tumbado o sentado o reclinado; en la silla del ordenador, nada de mucho tiempo, quince minutos escasos y de vuelta al sofá.

Hasta la hora de la cena y, después de hacer un poco tiempo, a la cama a dormitar boca arriba, añoro mis postura preferida que es  de lado.

Así solo puede ser bueno  para coger una depresión de caballo. No será el caso, espero,  pues, en este tiempo, me leo un libro, veo como mínimo dos o tres películas, escribo en el cuaderno que va conmigo a todos lados, veo un capítulo diario de la serie de “Abducidos” y me telefoneo con mucha gente, aparte de algún que otro programa de televisión que este interesante. ¡Ah! Y música, mucha música, de la buena, de la que me gusta.

No me duele nada, es lo mejor, los movimientos escasos y despacio. Medicación en plan caballo por la mañana en el desayuno y por la noche, en la cena.

La ducha diaria y la limpieza de la cicatriz. La primera vez me pareció monstruosa, no sé, doce o trece puntos, ahora pues más de lo mismo. La carne va yendo a su sitio y las inflamaciones se van reduciendo. Todo poco a poco, muy despacio, paso a paso, como el sonido de mi reloj de pendulo del salón.

Dos meses, paciencia, arrieros somos y en el caminos nos encontraremos. Los sueños devienen como futuro y los pensamientos tienen alas. Fuera está lloviendo. Echo de menos el aire fresco y limpio, las gotas de agua en mi rostro, respirar hondo, el tropezarme con otra gente, los olores a humanidad, la compra diaria del mercado y sus colores y….pero sigo vivo y un poco mejor. ¿No es eso la felicidad?

Poco a poco iré ampliando el tiempo de la silla y podre visitaros con la frecuencia antigua, podre, también, escribir más tiempo en el teclado y bucear en electrones y redes virtuales. Día a día, nos vemos….

Publicado el: lunes, 02 de marzo de 2009 8:21 por adolvafer
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Comentarios

mirolaestrella_2B109 ha opinado:

Espero que tu convalecencia sea breve y puedas cuanto antes disfrutar de todo lo que te gusta. Realmente es un fastidio estar asi, pero piensa, que lo sabes, que todo ha salido bien y lo que dices "Virgencita que me que me quede como estoy".

# marzo 2, 2009 15:50
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