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desde poemas hasta critica social.
Bicenternario del nacimiento de Poe: El diablo en el campanario. (VI)

Poe y “El diablo en el campanario”.

Satírico.

Sinopsis: Vondervotteimittiss es un pueblo especial y bello, holandés, regido por las leyes del reloj del ayuntamiento.  Gentes amables y perfectas en una perfecta concordia, viviendo en familiar armonía. Pero un día surge lo imprevisto, la anomalía, un hombre extraño venido allende de las colinas que ataca al campanero y trasmuta el perfecto orden de la campanadas del reloj del pueblo y sus habitantes se encuentran fuera de sitio y de tiempo.

Comentario: Brillante prosa en un relato para sonreír y reír. Es una de esas lecturas extrañas, sorprendentes, llenas de simbolismo, de querer saber si quiere decir algo más, extravagante y por tanto al gusto de los surrealistas, grotesca casi.

El mas tipico relato satirico de Poe, el mas surrealista y comico.

La descripción del pueblo y sus costumbres es minuciosa y brillante, casi una fotografía del lugar o un cuadro minucioso, que nos hace creer en  un pueblo conocido y familiar; acentúa los rasgos grotescos, ridículos pero, en el fondo, nos solidarizamos con ellos, nos mimetizamos con ellos, simpatizamos con ellos. Somos sus habitantes sin cuestionarnos su carácter o su idiosincrasia.

El escribir en forma de informe periodística, por un autor que no nos dice mucho del mismo, y la proliferación de detalles, de forma minuciosa como nos describe las casas, personas, animales, las costumbres del lugar, los ropajes, la constitución de cada familia, los relojes que tienen una importancia extrema en la historia, todo nos lo transforma en algo más que real.

Nos sentimos dentro del pueblo, uno más; sufriremos con ellos la ignominia de la invasión impensada con una leve sonrisa en los labios y un poco de pena, por ellos, en el corazón.

La sorpresa final es increíble y alucinante, genial, grotesca, y a la petición de auxilio todos acudiremos para salvar el pueblo y arrojar a la causa de todos los males que les aquejan, todo tiene que volver a la armonía del tiempo y los relojes deberán funcionar con la precisión metódica y exacta de un suizo. Curioso que el incordio sea un mal violinista y un venido de fuera.

 

Publicado el: lunes, 09 de febrero de 2009 9:24 por adolvafer
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Comentarios

woody ha opinado:

es genial.

# febrero 10, 2009 12:00
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