Dias grises.
Días grises.
Hay días grises como la niebla marina,
incluso huelen con ese punto de picor a podrido, a algas podridas de
playa de Galicia. Hoy ha sido así. Horas y horas deambulando con
prisas inútiles, para nada, para sinsentidos, para llenarnos de
miedos los bolsillos y llenar las carteras de angustias sin fin. Un
autobús, un metro, un taxi, una calle, un semáforo, otro semáforo,
un atropello, una lipotimia en el autobús, un robo en el tranvía,
una discusión en la acera, pasando semáforos en rojo, no respetando
el paso de cebra.............la niebla se mete en el corazón y te
enfría el alma. Nada puede contenerla, no se puede parar, se te mete
por todos los rincones de tu cuerpo llenándolo de salitre, de olas
lejanas en el tiempo, de recuerdos fugitivos. Caminas como una nube
de niebla a desmano de tu destino, añorando el mar al que te debes y
no a la jungla de cemento que te aprisiona. Andas sin rumbo, sin
poder parar, te falta el ancla de referencia y apoyo, te falta la
plata y el coral, los fondos anacarados donde los pulpos juegan al
fútbol y las estrellas de plata enamoran a lunas huidizas y
febriles.
Sin ancla no se puede parar, como sin velas no hay luz
ni humo. Falta ese amarre, esa sensación de ser de alguna parte, de
estar unido a lo que pisas, a lo que ves, a lo que
tocas...........
Pasó el día como pasó la niebla mientras
aporreo este teclado y pienso en el refrán, el sueño, el poema (hoy
no hay poema) y algo mas (tampoco hay algo mas).....¿o si?.........