A Damaso, un recuerdo, amigo.
A Damaso, un recuerdo, amigo.
Avanzan,
agrupados, llenos de miedo
con sus alcuzas en las manos
levantadas
al invisible cielo. Miran a todas partes
con
insistencia. Andan automáticamente
hacia un incierto y dudoso
presente.
Avanzan, mano a mano, hombro a hombro,
detrás
siempre del único extranjero.
No preguntan donde van, caminan.
No
saben a donde irán, andan.
Solo saben que el tren se detuvo
en la noche,
que fieros gritos los arrojaron al camino,
y
violentos golpes los pusieron en ruta.
!Yo los conozco¡ He
visto sus ojos vacíos.
He tocado sus arrugadas manos
y olido
su dulzón aroma.
!Yo los conozco¡ Fui uno de ellos,
avance
noche tras noche con ellos,
rece noche tras noche con ellos,
dormí
noche tras noche, de pie, con ellos.
Pasamos miles de pueblos
abandonados,
cruzamos miles de nevadas montañas,
avanzamos por
desiertos paramos,
seguimos las huellas de la Santa
Compaña.
Siempre caminando
con nuestras alcuzas
encendidas,
con el terror de un mas allá que no cesa,
hombro a
hombro,mano a mano.
Y pasábamos, rozando, multitudes que no nos
veían.
A veces un perro lejano aullaba a la luna.
Y
pasábamos,rozando, ciudades en fiesta
en iglesias tristes,
lejanas, encendidas.
!Oh Si¡ Yo los conozco.
En lo mas
profundo de mis sueños,
terrores nocturnos bajo las sabanas
con
la linterna encendida.
Los veo todos los días en el metro,
a
la hora de comer entre blancas paredes,
en el rincón oscuro de la
callejuela,
en la palabra ultima de desanimo.
Los veo todos los
días en oficinas siniestras,
suben y bajan peligrosos
andamios,
embarcan en negras pateras.
!Oh Si! Los
conozco.
Conozco sus miedos
y sus miserias
que son de todos.