Mis libros del 2008.
Mis lecturas del 2008.
¡Qué año de buenos libros!
Lo termine en Enero, un libro tierno y terrorífico, al tiempo: La ladrona de libros.
Pero también me leí “La historia del loco” de Katzenbach y ya me enganche a este escritor, antes le había leído ese prodigio que es “El psicoanalista”. Todo el año he ido redescubriendo sus libros. Así le leí “Al calor del verano”, “Retratos en sangre”, “El hombre equivocado” y “Juicio Final”. Grandes libros, grandes personajes, mucha acción y ritmo y tensión no exenta de crítica a un modo de vida que al final solo crea monstruos.
Uno de los grandes libros de aventuras históricas se transformo en uno de los mejores del año: “El Terror” de Dan Simmons, en el que describe las aventuras de unos marinos británicos que deberán pasar el invierno entre los hielos, en el Polo; una novela sobre unos hechos inexplicables con una prosa que no cansa.
Como un retrato costumbrista de viejo oeste, el profundo mundo americanos es otro de los grandes: “Huida al sur” de Robert McCammon, un libro que llevaba persiguiendo más de dos años de forma inútil hasta que lo encontré en una librería de segunda mano.
En la que podríamos llamar gran literatura española, por su gran dominio del lenguaje, por ir mas allá de un simple disquisición semántica y ahondar de forma minuciosa y sicológica en slo personajes, Juan Manuel de Prada edito su último libro: “El séptimo velo”. Le había leído, además de sus colaboraciones en el ABC, su premio Planeta: “La tempestad” que no me había disgustado. Pasé, con suerte, a encontrar “La vida invisible” sobre la vida de una modelo celebre que desaparece y que, por cierto, la mujer en la que se basó la novela murió no hace muchos días. Y, estaba descatalogado, “Las mascaras del héroe” sobre la vida de los bohemios de Madrid de principios de siglo, un libro que debiera ser de lectura obligatoria en las escuelas y demás.
Un libro polémico “Estado de miedo” de Michel Crichton, y “Next” también polémico. En el primero denunciando las mentiras de las empresas que se dedican a meter miedo con el calentamiento global y hacer su negocio con ello y en el segundo por la manipulación genética y sus consecuencias.
Y me trague esa joya literaria, no exenta de errores históricos a propósito en loor de los catalanes: “La catedral del mar” de Ildefonso Falcones.
La continuación de esa maravilla que fue “La sombra del viento”, “El juego del Ángel” de Zafon. Acierto pleno menos en un final un poco atragantado.
Tuve varios y buenos descubrimientos: “Billie Morgan” de Joolz Denby, “El mar de madera de Jonathan Caroll, “Heridas abiertas” de Gillian Flynn, “El teatro oscuro” de Christopher Fowler.
Y leímos “Historias de navidad” de la buena Willis. Un valor seguro en todo lo que escribe.
Una rareza hispana: “El anacronopete” de Enrique Gaspar y Rimbau.
El libro de humor: “El asombros viaje de Pomponio Flato” de Eduardo Mendoza con el que me reí de forma escandalosa. Recordando con cariño sus libros anteriores Sin noticias de Gurp, etc…
Descubrimos grandes aventuras en busca del arca de la alianza en “Contrato con Dios” de Juan Gómez Jurado y que me ha hecho buscar su primera obra, ya la tengo; escritor de prosa fluida y fácil, casi fotográfica, todo un hallazgo.
No podía faltar la obra anual del maestro Stepehn King: “Blaze”, una obrita menor que no está mal pero que no está a su altura habitual.
Un libro que es un prodigio de investigación sobre el destripador de Londres, “Retrato de un asesino” de Patricia Cornwell. Polémico y discutible pero muy, pero que muy meritorio.
Una joyita de libro ilustrado “Los cazadores de sueños” de Neil Gaidman y Yoshitaka Amano.
Y rematamos con una lectura de apenas dos páginas y engancharme y comprarlo, como un amor a primera vista y que no me defraudo nada. Una joya francesa, de obligada lectura, “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery.
Alta novela, bellos personajes, un libro increíblemente humano, de gran Literatura, si, con mayúsculas. Un libro ya viejo y poco editado: “Un árbol crece en Brooklyn” de Betty Smith.
El encuentro con el exótico escritor oriental Haruki Murakami en “Kafka en la orilla” y que hace que deseemos leer más cosas de este hombre, prodigio de símbolos y personajes en un mundo simbólico y mágico.
(Las críticas de todos estos libros, y más, están en: prometeolibros).
Y 2009 promete, seguiremos a Kazenbach, Murakami, King que promete dos libros, Juan-Gomez Jurado, y lo que vayamos encontrando que no será poco.