prometeo

desde poemas hasta critica social.
Mara y mis reflexiones entre las dos dosis de la vacuna.

Mara y mis reflexiones entre entre las dos dosis de la vacuna.

Después del gran susto con la vacuna contra el papiloma… ¡médicos y análisis!

En los dos primeros días, Ed, su padre, preocupado, acompaño a la niña al colegio, ida y vuelta, ante la vergüenza de ella ante sus amigos y compañeros y, siempre según ella, el pitorreo generalizado de la escuela.

Pronto se organizaron las chicas para evitar tal desdoro y, a partir del tercer día,  una de las compañeras, Carol, venía a casa a buscarla en el coche de su padre. La vuelta en coche, de nuevo con el padre de Carol o con Tania y su madre que hacían un pequeño rodeo. Ed, se sintió mal cuando se lo dijeron pero acató la organización como alma en pena, con dolor inútil.

Entre clase y clase, día tras día, pues medico y análisis de sangre y orina, ecografía abdominal, tac.

Los resultados fueron: “TODO ESTA BIEN”, no hay anda anormal que implicase el desvanecimiento de Mara.

Por un lado todo bien, una preocupación que se iba. Pero queda, en mi corazón y en el cerebelo, una duda, un resquemor. Me consuelo pensando en que todo fue una impresión momentánea de los pinchazos, nada más que eso. En el fondo, muy en ese baúl lleno de telarañas hay pensamientos muy negros, muy malos, llenos de desesperanza y dudas.

Mara, como siempre, sacando pecho: “Ya veis, no es nada, tanta preocupación para nada, tanta vergüenza con los colegas para nada y vosotros siempre dando la tabarra, que si por aquí, que si patatan”.

Yo, callo. Ed, calla.

Ante todo esto y visto como paso la segunda dosis y la anormalidad a la que hemos vuelto pues retornamos a nuestras rutinas. Ya no se habla del asunto, lo obviamos, volvemos a hablar de música, de los sucesos del día, del baloncesto y las lecturas y las futuras notas que se acercan….

En la noche, arropada en las sabanas, acurrucada, con el calor de Ed, me preocupo por Mar, siento dudas, tengo miedo. Se abre el baúl de los espectros y con el mi miedo que acecha como cristales de hielo azul. No duermo, aun no.

He tenido suerte estos días. Rebuscando en las librerías he leído el capítulo primero de una novelita francesa que me engancho, apenas cuatro páginas, y no he podido resistir la tentación de comprarlo. Es lo que he hecho. Se titula “La elegancia del erizo”. Es una maravilla. Para sonreír, para pensar, para llorar. He reído, he pensado, y he llorado como una magdalena bíblica, no de las del horno y el desayuna.

 He aparcado el otro que estaba para leer: “Un árbol crece en Brooklyn”, ya terminado esa maravilla que es “La mascaras del héroe” de esa joya del novelista español que es De Prada, donde reúne la pléyade de los bohemios españoles de principio del siglo XX, ene se Madrid extraño y tópico donde conviven Pio Baroja con Ramón Valle, el cineasta Buñuel y su amigo Dalí, el afeminado Lorca o el loco poeta Buscarini. Con ellos esta Colombine, la mujer liberal y feminista; este José Antonio, está el loco Gálvez, esta….la bohemia y los anarquistas. Recorren las calles, viven para la literatura, limosnean, sablean aspirando siempre el deseo de editar y vivir de la literatura. Locos por el arte y la belleza que se les escapa por los ojos y las manos. Prada hace un engarce de orfebrería con ellos y la historia convulsa de la España de esos tiempos y lo hace con cariño por unos hombres fuera de lo corriente como fue la historia.

Publicado el: domingo, 28 de diciembre de 2008 9:31 por adolvafer
Archivado en:

Comentarios

mirola ha opinado:

No te preocupes, ya está dicho. La medicina lo ha dicho, no es una ciencia infalible pero tienes que confiar. Es que si no es un sin vivir.

Un saludo

# diciembre 28, 2008 16:06
¿Qué opinas?

(requerido) 

(requerido) 

(opcional)

(requerido) 

(requerido) 
 

Notificación de comentarios

Si quieres recibir un email cuando se actualice este artículo, por favor, regístrate aquí

Suscribir a los comentarios de este artículo RSS