Una gran exposición: ENTRE DOS SIGLOS. ESPAÑA 1900.
Una gran exposición: ENTRE DOS SIGLOS. ESPAÑA 1900.
(Lamentablemente sin fotos de los cuadros pues es imposible tal como esta Terra hoy. Las pondre cuando me deje, si me deja algun dia)
En los nuevos locales de la Fundación Mapfre, paseo de Recoletos 23, se ofrece esta exposición que hace un recorrido sobre la riqueza creativa del arte español a finales del XIX y principios del XX.
Obras fundamentales de Joaquín Mir, Zuloaga, Solana, Anglada Camarasa, Dalí, Picasso, Ramón Casas y destacando de forma precisa e inusual, Sorolla.
Se abre la exposición con obra de los pintores de la España negra: Zuloaga (El monje en éxtasis, donde en un composición clásica se acentúa los rasgos de perspectiva hacia lo alto, la dirección de la mirada del monje, en un giro tremendo del cuerpo y un cielo que más parece una amenaza sobre su cabeza, genial y tremendo o ese retrato de
“La rusa” o esa delicadeza friki que es el retrato de
“La enana doña Mercedes” que se emparenta con Velázquez) y Solana
(Un cuadro demoledor “Los autómatas” en una visión negra y caricaturesca de la España rural y vieja).
Dos cuadros bellos, simples y luminosos nos acercan a un Dalí juvenil y sin traumas aun. Su luminoso
“Cadaques” es soberbio con pinceladas plenas y coloristas.
Rusiñol, siempre rompedor, con un cuadro que me impresionó de forma especial, “La morfina”, esa mujer en la cama con las manos en movimiento agradando unas sabanas que se le escapan como la vida, como esa mirada perdida en un mas allá que solo ella puede ver
Picasso poco y pobre salvo el retrato de su hermana, Lola, un prodigio sicológico acentuado por los negros y esa pose sentada sin ser clásica, elegante y bien mirada por un pintor que la quería.
La maravilla de ese descubrimiento que es Ramón Casas (Hay cuadros suyos en la exposición de enfrente, el BBVA, con los tesoros de Montserrat) nos abre a la luz y a las bellas composiciones, la máxima figura del modernismo catalán, su cuadro
“Flores deshojadas” es de una belleza intemporal, simbólica y de lecturas a varios niveles; la textura de la carne juvenil se ve contrastada con esas flores rotas sobre el suelo, como la joven/niña.
“Entre dos luces” y
“Interior con figura femenina”
La gran muestra de Sorolla, con grandes y hermosos cuadros de un de los grandes pintores de la luz: su
“Niños en la playa” es pura luz, es carnalidad de playa y calor y agua, genial y grande como todo lo del, da calor, da satisfacción, uno sonríe viendo a esos niños desnudos jugando en la arena contratando con la ropa blanca en pleno movimiento de la niña en primer plano que, a su bola, nos da la espalda.
“Corriendo por la playa” carnes resplandecientes en moviente, ropas al aire con vida propia. “Efecto de la mañana en el mar” una marina clásica y nueva, con moviendo y luz sobre las ondas. “Verano”. O ese impresionante de ternura y delicadeza que es “Baño en la playa”.
Que decir de Julio Romero de Torres, el que pinto a la mujer morena, aquí con cuadros más interesante como “Ángeles y Fuensanta”, dos jóvenes en contraste con un fondo un tanto surrealista y de pregunta tas sobre ese joven que las mira en la distancia.
Qué decir de un Joan Miro con “El tiesto de flore y un limón”, un prodigio de arquitectura en una composición comprometida y bien resulta.
Y destaco, además, un pintor vasco que con “Cuatro caminos” busca nuevas vías y perspectivas dentro de un cierto realismo.
Una exposición a visitar, será difícil ver de nuevo reunidas de esta forma una colección de obras de esta envergadura y que complementa/contrasta con la del BBVA que es un recorrido por la historia del arte, con puntos de union, comunes y pintores que coinciden en las dos.