Una hermosa exposicion: Degas, el arte de la creacion.
Una exposición: DEGAS, el proceso de la creación.
En los nuevos locales de la Fundación Mapfre sitos en el paseo de Recoletos en Madrid se abre con una exposición monográfica dedicada a Edgar Degas (1834-1917) con el apoyo del Museo de Orsay de Paris y el Museo de Arte de Sao Paulo de Brasil.
La muestra reúne los 73 bronces de Degas, procedentes de MASP. Junto a ellos oleos, pasteles, dibujos, grabador y fotografía.
En torno a cinco grandes ideas se han agrupado las esculturas: líneas, perspectivas, volumen, movimiento y expresión.
La visión es distinta, nueva. Los motivos como son las bailarinas, la toilette o los caballos pasan a ser unos simples elementos en una idea básica y primordial de la obra.
Destacan para mi, el arte es objetivo, “Fin d’arabesque-Final de Arabesco” , un cuadro de ligereza, sutil e ingrávido en el que danzarina con el ramo de flores en la mano ejecuta el paso como si levitara en el cielo de la danza ( Dos partes dividen el cuadro. La superior muestra una escena de bailarinas en tantas posiciones como tonos de colores. La parte inferior muestra a una bailarina con un ramo de flores en la mano derecha saludando y haciendo con su cuerpo una X. El bello circulo que forma su vestido abierto, reproduciendo con sutil maestría, no hace notar líneas y rayas sutiles que dan transparencia y el brillo de la luces del interior. La línea que forman sus brazos nos hacen ir de forma instintiva a la escena superior)
“Le foyer de la danse de l´Opera de la rue Le Pelletier”, es, en cambio, un cuadro intimo y social donde la organización de las clases contrasta con las poses de la bailarinas, el bastón agarrado firme por el maestro de danza llama nuestra atención como símbolo social y arcaico que contrasta-el Aston y su dueño- con la ligereza y belleza suave de las bailarinas.
Con ellos la escultura de “Pequeña bailarina de catorce años”, un pequeño prodigio, simple, casi primitiva en la forma, en la pose y el movimiento.
El gesto altivo de alguien que sueña con alcanzar la fama, el prodigio de la perfección. (Entre nosotros un visitante a la expo dio la impresión como de querer mirar por debajo de su falda, pudo ser una pose o algo más)
“Sala de billar en Ménil-Hubert”, prodigio de perspectiva entroncando con otros grandes con Van Gogh ó ese
“Caballo al galope, a mano derecha”, en un movimiento estático de gran belleza, si pudiera llamarse asi.
O la serie de mujeres en el acto intimo de la toilette, tanto en bocetos como en esculturas, con un descaro de voyeur, de mirón, que, en el fondo es todo pintor en la que encanto “Mujer en la toilette secándose el pie izquierdo” donde contrasta la postura de la joven con su pelo cayendo desordenado sobre hombros y espacio y ese sillón amarillo que le da fondo y color. Degas, aquí, capta a la mujer desposeída de todo artificio, tal cual, en la más elemental de los cuidados propios y en esos gestos tan repetidos la sublima y dignifica.

El caballo le muestra el movimiento, la rapidez. Degas siempre pensó que el único caballo de verdad era el pura sangre. Lo transforma en una maquina de repetición, de la velocidad del tiempo y del cambio, en equilibrios prodigiosos sobre esas estrechas patas.
Las bailarinas son el otro “leit motiv” de su obra. Gráciles, afectadas en poses inverosímiles, es el otro rostro del movimiento natural del caballo.
La exposición está muy bien montada, perfecta, de las pocas en las que no se ponen ni un pero. Además, es sumamente original por el autor, por los temas elegidos y la forma de ordenar el espacio. Esas vitrinas con cristal por dos lados haciendo la sorpresa de ser mirones de su contenido y de los mirones del otro lado que, a su vez, se vez sorprendidos en ese acto de mirar y mirar a los que miran.
Una muestra genial y digna de ver. Para perderse en las esculturas y cuadros. Una exposición muy hermosa, como escuche a alguien comentar en la sala. Ya lo sabeis, Recoletos 23.
Se hizo tarde, la exposicion sobre la pintura española en los 1900, en la primera planta, me queda para otro dia; la verdad es que estoy saturada de belleza y arte. Me obligo pues a un nueva visita, que se agradece. Y hay cuadros de ese descubrimiento tardio que es Ramon Casas.