No por las palabras, por los hechos los conoceréis.
No por las palabras, por los hechos los conoceréis.
Si el Rodriguess, con la boca llena de lo social y lo público, que si la enseñanza publica, que si la sanidad pública, que sí, que todo, la final, como no puede ser menos, envía a su hijas a un colegio de elite ingles para apartarlas de la bazofia española, no sea que se contaminen de los niños normales de por aquí. Eso sí, de visita, con avión de las fuerzas aéreas, podíamos decir transporte público, casi todos los fines de semana.
Si el Montilla con todo lo del catalán por aquí, la enseñanza pública por allá, está transferida, pues porque si y por si las moscas, manda a sus hijos al colegio Alemán, no sea que se contaminen con los catalancitos de pro y le salgan revirados o, no dominado lo que deben saber, después no encuentren trabajo.
Pues el Obama, con todo lo dicho y diré, lo mismo. Ídem, eadem, ídem. Prometió cambios, pues bien, sus hijos a un colegio elitista de Washington: la Sidwell Friends School, uno del más exclusivo y caro de todo Norteamérica. La matricula la bagatela de de unos 30.000 dólares por cabeza, casi ná. Todo se lo merece el cambio y el sufrimiento del cambio. Claro, es un presi, no sea que sus hijos se contaminen de la bazofia del pueblo llano que lo eligió y como es tonto no sea que sus hijos caigan en la misma letanía.
El dicho Obama, prometió cambio, toma cambio del frasco Carrasco. El cambio que vuelve la era Clinton, serán las enseñanzas del maestro en cómo tratar y aprovechar bien a las becarias de la casa blanca. El equipo de Clinton, mujer incluida, al poder. A eso le llamaran cambio por esos lares.
Distintos perros, mismo bozal. El poder que corrompe o que los que llegan al poder ya están corrompidos y terminan por corromper aun más el sistema.
No aprendemos.