Septiembre y un mal chiste.
Septiembre y su mal chiste.
-¡qué mal—grito la mona—que estoy sin rabo!
-¡qué mal estoy sin astas!—repuso el asno.
-Mas debo quejarme que estoy sin ojos—dijo el topo.
No reniegues, nunca, de tu fortuna; que otros podrán dolerse más de la suya.
Si se repara nadie en el mundo tiene la dicha colmada.
Hartzenbusch.