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desde poemas hasta critica social.
Mejor con simples conocidos y amigotes que...

Mejor con simples conocidos y amigotes que con parientes y allegados.

¿Por qué?: Lo expresa muy bien el refranero tradicional: “La confianza da asco”.

Somos seres cobardes, nos metemos con el conocido, el que bajara las manos patéticamente ante nuestro ataque; el que sonreirá tristemente ante nuestro rostro pues nos quiere y no quiere dañarnos; el que dará la vuelta con el rabo entre las piernas llorando de rabia y pena, pues nos aprecia.

Somos seres ruines, ratas de la sociedad que recogen la mierda de los rincones. Buceamos en el detritus humano, buscamos el saber sabiendo que es el poder. Saber de los demás, fallos, fobias y pifias. Conocer para herir y dañar donde más duele. Y sabiéndolo herimos a familiares, amigos íntimos. Y sabiéndolo dañamos a nuestros padres, novios, amigos, familiares, vecinos de toda la vida.

Somos crueles con los blandos, lacerantes con los amigos, traicioneros con los compañeros. No diremos aquello al desconocido de la calle, bajaremos la cabeza, aceleraremos el paso y huiremos en busca de colega al que hurgaremos con el bisturí para desfogar nuestro rencor. Haremos pagar nuestros miedos y cobardías al que nos quiere y si es con locura aun mas.

Pero no con el amigote, a ese le tememos, sabe demasiado de nosotros, sabemos de su crueldad y callamos.

Pero no con el conocido al que tememos su posible reacción ante nosotros, callamos y pagamos a veces.

Si con la madre que llora al vernos de felicidad. Si con el padre, ya está un poco viejo, satisfecho y orgulloso de sus hijos. Si con los hermanos a los que les ponemos la zancadilla, sabemos y podemos. Si con los amigos de siempre, ya perdonaran para eso son amigos y, si no, ya sabremos tocarles los huevos.

Es la eterna historia de Alejandro Magno y su padre Filipo.

Hace un rato leí un relato muy bello, donde se relata el gran amor que sintió un emperador de La India (Shah Jahan) por su esposa. A su muerte mandó construir un gran mausoleo, el Tal Mahal, que es una de las maravillas del mundo. Debido al gran coste de la obra, uno de sus propios hijos lo derrocó, lo hizo prisionero y hasta el final de su vida contempló desde su celda la hermosa obra. A lo largo de la historia, no sólo entre reyes e hijos, nobles, campesinos etc. siempre hubo rivalidades. Es la historia de la humanidad, es la vida, nuestra vida.

Portaros bien….

Publicado el: jueves, 31 de julio de 2008 9:02 por adolvafer

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