Julio y los tantanes…
Julio y los tantanes…
Era una casa tan elegante, tan elegante, tan elegante que hasta los ratones llevaban corbata.
Era una casa tan grande, tan grande, tan grande que cada vez que se despertaba la familia, no se encontraba.
Era una casa tan pequeña, tan pequeña, tan pequeña que para que entrase el sol tenía que salirse la familia. Que la tenían que habitar por fuera. Que no cabía la menor suciedad. Que cuando venia el médico el paciente tenía que sacar la lengua por debajo de la puerta.