Luces, accion...jardines del Palacio Real.
Luces, acción.
Sale una joven de la esquina del jardín, entre estatuas de reyes antiguos, andando con aire afectado, un tanto chulesco y sensual al tiempo. Pelo negro, ojos oscuros de las hijas de David. Va vestida de negro y blanco a juego con su personalidad. Camina ajena a todo lo que la rodea.
Se aproxima a una estatua viviente, un Quijote de lanza y Rocinante falso, hace que hace que echa una moneda al cubo de los deseos y sigue su camino contorsionando ridículamente las caderas.
Termina por sentarse en un banco de madera cercano, apenas cinco metros, desde donde ve al falso caballero que se mueve, el caballo relincha y lancea falsos molinetes de aire y ramas.
Hace que canta. Los arboles, viejos y pobres, se balancean a ritmo de canciones inaudibles. Falta la música, ausente, perdida. Sus labios rojos destilan palabras perdidas, belleza y ritmo en una muda canción que da cierta melancolía.
Las flores brotan.
El Quijote falso como moneda de plomo se para cansado de pelear con molinos y gigantes fantasmagóricos y mira a la joven atraido por sus ojos oscuros como si fuera su Dulcinea, su amada.
El director de cine salido de nadie sabe donde dice “Stop-corten”. Nos dan ganas de matarlo.
Al fondo el palacio Real se clava en su sitio y no se atreve ni a respirar.
"Noa" se relaja y los pocos espectadores, curiosos mas bien, que por los jardines coincidimos, aplaudimos. Y yo recuerdo de esta joven como, en su sencillez, pelea por la paz entre judios y palestinos con lo que sabe hacer: el canto. Yo no la oi en ese dia, quizas no la merecemos