Pasó San Isidro, que no el puente.
Pasó San Isidro, que no el puente.
Tipismo o, unas gotas de lo exótico de hoy y una fiesta popular, familiar y tranquila, muy tranquila.
Chulapos y chulaponas de todas las edades, puestos de ventas de todo lo imaginable, los churros típicos del día por toneladas, las rosquillas de siempre del santos por toneladas también.
Y la música, y el baile, ese chotis tan nuestro que viene de esas tierra alejadas del norte, de Bohemia, y el superconocido "Madrid, Madrid, Madrid" del mexicano Lara.
Y el vestido de lunares rojos, el manto de mujer madrileña, tan de Madrid que viene a recordarnos su origen en las tierras orientales, precisamente de Filipinas cuando era un trocito patrio si bien su origen real es de la lejana y misteriosa China.
Y la parpusa en la cabeza del chulapo, ¡no podia faltar!
¡Y qué estampas!:
El Botellero: el puesto de ventas de botellas para el agua milagrosa de la fuente del santo.
El barquillero: el puesto que no puede faltar nunca en una fiesta que se precie de castiza, dar al manubrio y el barquillo con o sin chocolate.
El chotis: bailando cientos de parejas, más bien maduras, con el salero de una juventud que renace en estos días.
Y lo mejor de todo el dia:
La chulapilla: con solo un añito, cansada de correr, se sube a los brazos de su padre. Allí con su vestido de chula, su pañoleta blanca enmarcando un rostro angelical y unos grandes ojos de color de la tierra, su clavel reventón en el pelo rubio. Su inocencia me emociono ella y su padre de chulapo tan protector.
La chulapa madrileña: Con nueve años, alta y espigada, vestido clásico roto por la cinta verde, mantón de manila de flores multicolores, pañuelo blanco y clavel rojo y las manos apoyadas en la cadera, mirando con sus grandes ojos abiertos al mundo. ¿Por qué ella? Imaginarla así, como os he contado y ponerle un rostro ovalado, dulce, labios un poco gruesos, cutis de porcelana, y su color….negro de procedencia subsahariana, una chulapa senegalesa y prototipo de este nuevo Madrid. Me enamoró.
Ese fue mi San Isidro, ya pasó, a por el siguiente.