Mayo y unos tantanes...
Mayo, tantanes:
Era una casa tan bien puesta, tan bien puesta, tan bien puesta que los cubiertos de plata eran de oro.
Era un cazador tan despistado, tan despistado, tan despistado que se cargaba todos los relojes de cuco.
Era un cazador tan malo, tan malo, tan malo que cuando iba a cazar los conejos, en vez de huir, le pedían autógrafos.