Tan, tan, tan…
Tan, tan, tan…
Era una abuela tan dulce, tan dulce, tan dulce que todos sus nietos salieron diabéticos.
Era una adivina tan buena, tan buena, tan buena que además del futuro adivinaba el condicional y el pluscuamperfecto de subjuntivo.
Era un árbitro tan casero, tan casero, tan casero que arbitraba los partidos en bata y zapatillas de andar por casa.