Mi amigo Frankie.
Mi amigo Frankie
Mi amigo Frankie es el monstruo de Frankenstein, y es Boris Karloff; sobre todo es Karloff. Con él, el mago del maquillaje Jack Pierce y el director homo James Whale.
Recreación de la vida hecha a base trozos de carne muerta, como un macabro puzzle, y un cerebro enfermo, que nace de la obsesión de su padre, un loco doctor, y de su madre, el rayo de la tormenta, la radiación que da vida.
Y nace el monstruo en esa segunda vida que no entiende, esta fuera del tiempo y de la historia, una anacronía que generara destrucción, violencia y muerte. Es un ser de ninguna parte e ira destruyendo todo lo que le desprecia, solo en la soledad de las llanuras de hielo encontrara la paz que le negamos.
Nace de la mente y pluma de Mary Shelley que lo subtitula “El moderno Prometeo”, parodiando al hacedor del hombre, al Titán que nos dio el fuego mágico y, con el, la técnica para defendernos de un mundo cruel y adverso, y dominar el mundo de las cosas; pero, nuestro pobre Prometeo, terminó atado a la roca mientras el águila le devoraba el hígado día tras día. Y nuestro monstruo/engendro/ la criatura, nace para sufrir muerte tras muerte, mientras locos guionistas dan forma a nuevas formas de revivirlo para el suplicio eterno del desprecio del mundo que no lo entiende, no lo acepta y lo destruye.
Rechazado por el mundo, que no lo comprende; rechazado por su creador, vuelto a la cordura, y rechazado, incluso, por los suyos cuando la bella mujer-monstruo (En “La novia de Frankenstein” con Elsa Lanchester) horrorizada, chilla al verlo a pesar de la dulzura de la caricias que le hace en la mano al tiempo que la mira con ojitos de cordero degollado. Un ser que en esa segunda película lo hacen hablar, (como en el libro), fumar (“fumar es bueno”), beber (“beber es bueno”) y le dan esperanza que es lo peor que se puede dar a un ser como el.
Es esa esperanza que le dan, una ultima esperanza, lo que lo destruirá totalmente. Destruido por una mujer, como solo se mata a un mito. (Prometeo tuvo a su Pandora y, también, a su águila). Y así destruirá todo lo que ansia y, en un último gesto, dejara salir a su creador ileso y vivo, destruyéndose y destruyendo a su Eva.
Pero ese monstruo no seria nada sin Karloff, ese genio del cine que en su última película (Targets) se va maquillando de monstruo mientras el joven y rubio americano va masacrando a decenas de personas con su rifle-el verdadero monstruo-. En el enfrentamiento final, con la pantalla gigante del autocine detrás, Karloff exclama: "Is that what I was afraid of?" (¿Es esto a lo que yo temía?).
Karloff le da al “engendro” un aura de poético patetismo, una personalidad que va evolucionando y sufriendo. Es un personaje atormentado y, al tiempo, simple y sencillo, un ser que no cree hacer nada malo pero es perseguido como una bestia. El espectador, nosotros, nos identificamos con ese ser tan cercano, tan próximo, tan nosotros…
En la primera película hay varios momentos que marcaran el carácter de dicho monstruo, mi amigo, nuestro amigo:
- Su primera entrada por la puerta y ese levantar los brazos ansiando tocar el sol, cual ICARO.
- Su tormento por el jorobado, Fritz, amenazando con quemarlo.
- Su desastrosa aventura con la dulce Maria y las flores, que termina con la tragedia de la muerte de la niña, que el no entiende (niña/belleza/flor).
- El enfrentamiento con su hacedor y su final en el fuego del molino.
Como mito griego habla de desesperanza, del destino inmutable de los hombres, de la curiosidad peligrosa, de los abismos de la creación. De los peligros de los limites éticos en las propuestas y manipulaciones científicas. De la dualidad de los hombres en ese Victor como Jeckill and Hide. Del buen salvaje y de la corrupción de la inocencia, de la destrucción, del fuego purificador. De la amistad. Pero habla también de la paternidad, de la xenofobia, del miedo a lo que no se conoce y como transforma a los hombres. Habla, también, como la creación se rebela con el dios creador, lo reta y lo puede destruir en un eterno conflicto del padre con el hijo que crece y se independiza.
Mito explotado mil veces, unas con afecto, otras con descuido, las más como simple uso comercial. En el cine cientos de películas, en la tele varias series, en el teatro, en los tebeos como una especie de súper héroe o un alter-ego de los mismos (DC, Marvel…), en los libros, de forma especial, abriendo la moderna ciencia ficción e inspirando a los grandes genios de la mismas: Brian Aldyss, John Brunner, Bradbury, etc…
Me queda en la memoria esa otra joya “El jovencito Frankenstein” donde un Boyle genial da vida a un monstruo cachondo y digno sucesor de Karloff; y esa serie de La familia Munster donde aparecía con el nombre de Herman (interpretado por Fred Gwynne) un monstruo descacharrante, comico y deseoso de una vida normal en un pueblecito americano.
Influirá de forma onírica y llena de crítica social, en esa joya de cine español que es “El espíritu de la colmena” de Victor Frankenstein, perdón, Victor Erice, de1989. Podeis leer mas de este film en: (http://comunidad.terra.es/blogs/prometeocine/archive/2007/12/20/elespiritudelacolmenadevctorerice.aspx)
O ese “Frankenstein desencadenado de Brian Aldyss” donde hace convivir a la autora Mary, a Byron, a Shelley con Victor y su monstruo (Cosa que ya había hecho James Whale en “La novia de Frankestein”). Y como no, Corman, que realizo su regular film de esta novela.
Es mi amigo y vuelve a casa, como todos los años, por Navidad.