KOCHEGAR de Aleksey Balabanov.
KOCHEGAR de Aleksey Balabanov.
2010. Drama, thriller. P: 6/10.
Director: Aleksey Balabanov.
Fotografía: Aleksandr Simonov.
Intérpretes: Mikhail Skryabin, Yuri Matveyev, Aleksandr Mosin.
Sinopsis: Estamos en San Petersburgo en las postrimerías de la desintegración de la Unión Soviética. Un veterano de la guerra en Afganistán, un antiguo héroe de la Union Soviética, que dedica su vida a una vieja caldera y a un libro cuya redacción trata de rematar. Su cotidianidad transcurre entre restos de carbón y la visita esporádica de sus decrépitos camaradas y de su hermosa hija Sasha. En realidad, su trabajo, en apariencia normal, oculta una cruda verdad: su horno sirve para incinerar los cadáveres que deja a su paso un asesino a sueldo al que llaman "el Sargento", un antiguo francotirador de la guerra con el que coincidio.
Por desgracia su hija Sasha comienza a citarse con Bison, uno de los secuaces del matón y el asunto se complica con la entrada en escena de Masha, la hija del taciturno criminal, cuyas pretensiones amorosas con Bison conllevarán trágicas consecuencias.
Comentarios: Extraña, como si nadie se creyera la propia historia o, como diríamos de forma sesuda e intelectual, como un símbolo de la época en la que estaban viviendo en esos tiempos y los héroes tuvieron que levantarse de nuevo para caer entre las piernas de los nuevos tiempos.
Skryabin hace un papelón, es lo mejor de la película con su forma tan natural y sencilla, como si no fuera un actor, como si no fuera lo que estamos viendo y el representando una simple película de malos y buenos.
Lo que la distingue es por un lado una música moderna y satírica (que no le pega ni con cola, se nos atraganta por momentos) que casi le da una segunda lectura a las imágenes, casi riéndose de los que nos proyectan en la pantalla; por otro una fotografía bella, capaz de captar al belleza de esas calles y paisaje nevados, con esa luz hiriente en los ojos, con ese frio que nos estremece y, al tiempo, como contraste, la degradación de color de la ciudad y las casas que rompen con esa monotonía de color y pureza como esas calefacciones que están permanentemente encendidas tratando de dar algo de calor a las vidas.
Nos mete un par de escenas de tono subidito con el tal Bison y con cada una de sus novias, por cierto, que a una tendrá que cargarse ¿a cuál?....adivinen…
Le pierde, aparte de la banda sonora, una reiteración de personas caminando en precario equilibrio por las calles nevadas, aburre en esos largos travelling reiterados una y otra vez con los distintos personajes que pueblan el film. Personajes que al final y al cabo son el trío de siempre, chico y dos chicas, acompañados por los padres de las dos chicas que, además, son viejos camaradas de la guerra…celos y violencia, muerte y desolación ¿Qué vale la vida de una persona?...
Hay una escena que me gusto por el gusto en que la filmaron, la visita de las dos niñas al viejo medio loco que escribe inútilmente la misma novela y sus relatos…más tarde la visita del militar que viene a verle y se lamenta de que nunca fue a la guerra, que siempre vendiendo armas a su propios enemigos…
¿Qué vale la vida de una persona?....lo diré, un stick de esquiar, nada más, nada menos para uno que lucho en al guerra…
Un gran final, de esos que conmueven por su sencillez y belleza ante el fugo purificador y, a continuación, un epilogo con lo que el “tío” siempre cuenta pero que no acaba….
Me gusto, ya sé que se diría que vale poco, pero me gusto, tiene un algo un algo (En la guerra hay amigos y enemigos, Aquí todos son amigos…)