La ultima de los Cohen: UN TIPO SERIO de los Cohen, Joel y Ethan.
UN TIPO SERIO de los Cohen, Joel y Ethan.
(¡Mira que tarde en verla!, me faltaba la ultima de los Cohen, esos "rara avis" del mundo del cine a los que adoro...)
2009. Drama, comedia. P: 5/10.
Director, guion: Joel y Ethan Cohen.
Interpretes: Michael Stuhlbarg, Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, Adam Arkin, Aaron Wolff.
Sinopsis: En 1967, Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg), un profesor de física del medio-oeste americano que ve cómo su vida comienza a derrumbarse. Larry es un hombre bueno; un marido fiel y afectuoso, un padre entregado y un profesor serio, siempre justo y correcto, a pesar de las tentaciones diarias que le acechan. Pero un buen día, todo empieza a ir mal. Su mujer le deja sin explicarle realmente por qué, y su insoportable amante (de ella) convence a Larry de que debe dejar el domicilio conyugal por el bien de los niños y mudarse a un motel. De pronto, la carrera de Larry se ve amenazada por una serie de anónimos en los que le acusan de traiciones sin concretar nada. Y para colmo, el novio de su mujer muere en un accidente de coche y ella insiste en que Larry pague el entierro. Larry, que tampoco anda muy bien de dinero, debe hacerse cargo del entierro de un hombre al que odiaba, abonar la fianza de su hermano jugador, además de intentar proteger su buen nombre y su carrera. A pesar de tantas desgracias, es imposible no reírse de la mala suerte de Larry en un mundo que quizá nos sea demasiado familiar...sobre todo cuando recibe la llamada de su medico por una radiografia y que no puede esperar…
Comentarios: Es el duro y critico universo de los Cohen en su película quizás más personal, exótica, autentica y, al tiempo, extraña. Porque es una extraña parábola, el prologo es otra parábola risible, con un final de traca valenciana tan inesperado como justo colofón.
Un mundo caótico, todo lo cotidiano, el día a día, la existencia misma, siguiendo las ecuaciones del principio de incertidumbre, paradojas del gato en la caja incluidas, que devienen extraños sucesos, preguntas tras preguntas y siempre sin respuestas o, quizás, la respuesta sea, al final de todo, es fosa que nos acogerá.
Pero nuestro héroe no hace nada, salvo perseguir el señuelo de los oráculos, no actúa, trata como él dice de ser un hombre serio y los hombres serios ya sabemos cómo acaban…
Es divertida, con algunos momentos geniales dignos del mejor Woody Allen, pero tiene claros problemas de ritmo y tensión y en algún que otro instante exaspera un poco.
Lo mejor pues el prologo, una delicia judía.
Hay que disfrutarla como viene, verla, sorprenderse pero esta vez no lo consegui. Una pena para mí, me imagino.
Buena banda sonora.
Las escenas oníricas una pasada.
A esperar a la siguiente.