LA EXTRAÑA QUE HAY EN TI de Neil Jordan.
LA EXTRAÑA QUE HAY EN TI de Neil Jordan.
(The brave one)
2007. Thriller, drama. P: 6/10.
Director: Neil Jordan.
Música: Dario Marianelli.
Interprtes: Jodie Foster, Terrence Howard, Maveen Andrews, Nicky Katt, Mary Steenburgen.
Sinopsis: Erika es una locutora de radio de Nueva York, la voz de la calle; esta prometido y hacen planes de boda cuando, una noche, sacando de paseo a su perro son atacados por una panda. Su prometido muere y ella está tres semanas en coma. Se recuperara poco a poco peor algo ha cambiado en su interior, el miedo la coma, la tenaza y compra un pistola en el mercado negro que utilizara contra el atracador de una tienda primero, contra unos gamberros en el metro después….solo el contacto con un agente de policía que va intuyendo sus intención y tratara de evitar que se tome la justicia por su mano…
Comentarios: No tiene nada que ver con las pelis de vengadores de los Bronson y demás y, sin embargo, se nutre de las mismas sensaciones. La diferencia es que esta es una película muy seria, nada de efectismos baratos y, eso sí, con un mensaje que trasciende la propia civilización actual o, por ello, lo supera.
No le puedo dar más puntuación (un 8 seria quizás más justo) no por la calidad cinematográfica sino porque el mensaje final es cuanto menos perturbador y poco democrático, es defender la jungla y la violencia como medio de subsistencia.
Podría decirse que la extraña que está en ti es una simple pistola que has comprado, son unas putas balas que te han regalado, son litros de sangre que iras derramando, son recuerdos de un amor truncado, un futuro por determinar y un policía honesto que se corrompe por las buenas intenciones y una especial atracción por esa victima que habla por las ondas de la radio.
“Los muertos no hablan; no conmigo”
El final es épico, tremendo, inesperado por lo que supone, por el mensaje de la violencia que lleva implícito. No me lo esperaba y eso que toca esos oscuros huecos del cerebro que están llenos de paranoias, de terrores, de miedos sin cuento (ese miedo a los túneles oscuros y a no saber que te puede aparecer por dónde vas a salir o puede ser una salida al infierno)…en ese retrato de Erika que va cuesta abajo en una serie de muertes que deja su rastro pero que da un paso al abismo cuando busca y mata a un objetivo único y claro en la azotea del edificio: allí, en ese momento las barreras se rompen, no es agredida por casualidad, no es atacada, no es ella la inocente, no, es la vengadora sin careta, la pretendida voz del pueblo que clama justicia y la ejecuta…
Otros lobos son ya cuando descubre a uno de sus asaltantes (lo dejara libre en la rueda de reconocimiento de forma ecléctica y fría, en una escena genial y difícil, maravillosa con un policía atonito mirándola y no perdiendo ojo de sus expresiones). La venganza hay que servirla fría, muy fría.
Jodie está que se sale, increíble, capaz, grandiosa, en una interpretación con una gama de situaciones y sentimientos realmente amplia y pasmosa. Terrence copia de forma insólita a Whitaker y lo logra…los secundarios a cual mejor, desde el que le vende la pistola, a la vecina que le regala esa manzana, a ese chico al que roban el ipod, a la novia del pandillero y es que la mano de Neil es muy alargada y sabe sacar lo mejor de cada actor, de cada papel sobre todo de la genial Jodie y su evolución continua fotograma a fotograma, escena a escena, desde su felicidad hasta la compra del arma, desde su primer uso casi por accidente y con miedo al uso brutal de la misma en el metro, evolución compleja y que se trasluce en pequeños detalles, miradas, gestos, manos…
Hay que distinguir la ley de la justicia. La ley es lo que aplican los jueces. Las puertas suelen estar cerradas para nosotros. Deberían ir de la mano, ser sinónimos pero en la realidad se diferencian y a veces, por desgracia, son contradictorias.