La película del viaje de ida, en tren: DESTELLOS DE GENIO de Marc Abraham.
La película del viaje de ida: DESTELLOS DE GENIO de Marc Abraham.
2008. Drama, hechos reales, thriller judicial. P: 6/10.
Director: Marc Abraham.
Interpretes: Greg Kinnear, Lauren Graham, Akan Alda, Dermot Mulroney, Mitch Pileggi.
Sinopsis: Robert Kearns (Greg Kinnear) se entera de que los últimos modelos de coches de la Ford vienen equipados con una tecnología de limpia parabrisas que él inventó y patentó, pero que no consiguió vender con éxito a pesar de habérselos ofrecido a la multinacional. Comienza a pesar de la oposición de todo el mundo incluso de sus socios y familia con una demanda con la industria del automóvil estadounidense por apropiación de su idea.
Bob, profesor en la universidad, casado con Phyllis (Lauren Graham) y seis hijos antes de cumplir los cuarenta. Su vida era fácil, pero eran muy felices. Bob inventó un aparato que llegaría a instalarse en todos los coches del mundo occidental, y los Kearns creyeron haber descubierto un filón de oro. Pero sus esperanzas se quedaron en agua de borrajas cuando los gigantes del automóvil, que tanto habían celebrado el invento de Bob, le hicieron a un lado para apropiarse de su idea. Le amenazaron cuando empezó una batalla legal que duraría años porque no podía olvidar lo que le habían hecho a su familia y a su futuro. Se convirtió en un hombre obsesionado por la justicia y por el convencimiento de que el trabajo de su vida, o el trabajo de cualquiera, debe ser reconocido por aquellos que se benefician de él. Intentaron comprarlo con dinero, mucho dinero, pero no acepto.
Comentarios: Pudiera haber sido un simple y sencillo telefilm televisivo, de esos que casi nadie ve en la sobremesa bajo los efectos de la siesta placida y aconsejable, sobre todo en antena 3 pero la buena mano del director, una magnifica y muy cuidada ambientación (atención a los modelos de los cochecitos de esos años), una aceptable banda sonora, una fotografía cuidada y, sobre todo, una interpretación brillante de Kinnear la levanta y nos hace vivir la injusticia que sufre Roberts y su obsesión por el robo de su invento, solo quiere el reconocimiento y no se lo dan y sufre y pelea hasta el triunfo…por el camino quedara su matrimonio, su trabajo, su autoestima…
No conocía la historia de este ingeniero e inventor del limpia parabrisas automático, toda un proeza en su sencillez y que todos, digo todos los coches llevan hoy en día y que ha salvado miles de vidas y arreglado muchos problemas de conducción, la verdad meritoria de su lucha por que el reconocimiento. Todo un homenaje a un hombre que adelanto a su tiempo.
Una vez mas es la eterna historia de David y Goliat solo que aquí David, en su lucha, será afectado en sus facultades mentales (increíble Kinnear) y que deriva al final en un thriller judicial nada convencional (de nuevo Kinnear borda su papel en forma de abogado de sí mismo y de testigo). Atención especial a Mitch con su poderosa presencia y su mirada.
Quizás su talante claramente favorecedor al ingeniero desde el primer fotograma lastra un poco su carga dramática, pero logra la empatía con nosotros, sobre todo con los ingenieros al uso; la crítica al hurto de la propiedad intelectual es acertada en este caso porque se produce en un producto real y tangible y que mejora en mucho el producto final.
Muy recomendable, toda una sorpresa para mi.