La pelicula del fin de semana: TWO LOVERS de James Gray.
TWO LOVERS de James Gray.
2008. Drama, romántica. P: 7/10.
Director: James Gray.
Música: Varios.
Fotografía: Joaquin Baca-Asay.
Intérpretes: Joaquin Phoenix, Gwyneth Paltrow, Vinessa Shaw, Isabella Rossellini, Elias Koteas, Moni Moshonov.
Sinopsis: Leonard, un joven con problemas síquicos tras el abandono de su novia poca antes de casarse, regresa a casa de sus padres y a trabajar en la “lavandería” de los mismos tras la ultima recaída. Dos mujeres entran en su vida. Sandra, sencilla y humilde, hija del nuevo socio de su padre, una chica bien mirada por sus padres y que representa la seguridad en el futuro, una vida tranquila y fácil. Michelle en cambio, la vecina. Guapa y sensual, con una vida complicada y un halo de misterio y que le creara muchos problemas al joven.
Leonard se debatirá entre esas dos chicas, la vida de su vida, Sandra y la chica de sus sueños, Michelle.
Comentarios: Un sensacional triangulo amoroso cuyo vértice es Leonard (Phoenix), con Sandra y sus padres en el otro y Michelle y su amante (casado y con hijos) en el tercero. Y es una película de fracasados en el tiempo presente, contrastando con las familias respectivas que forman un núcleo firme y fuerte y solidario (sensacionales los padres de Leonard, contenidos, sugerentes, con la palabra justa destacando una Rossellini cuyas miradas valen por una película y la escena de la escalera donde abraza a su hijo que se va y le dice que siempre tendrá esa cas, que siempre podrá volver, cuando sea). Fracasa Leonard en cada decisión que toma y, al final, se contenta con poco o nada, se queda con las lágrimas. Fracasa Michelle dando una segunda oportunidad a su amante rico y, como ella dice, tierno, también con lágrimas y dolor. Fracasa Sandra en una asunción de roles antiguos y sin preguntas y sin embargo consigue lo que esperaba, suponemos.
Un mundo de elecciones, un mundo libre y de fracasos consentidos, de dolores como esas lagrimas finales….
Destaca en todos los puntos, sobre todo en unas interpretaciones muy contenidas, vivas, vitales y, al tiempo, muy naturales.
La dirección es soberbia, elegante, huye de estridencias, hace un film melancólico, triste, oscuro por veces, crea una serie de imágenes hermosas, irónicas muchas veces, con un personaje secundario inmenso que es Nueva York, frialdad en el tiempo y en el alma.
La fotografía es soberbia, la música pura delicia.
Una película romántica muy diferente ha lo que nos tienen acostumbrado el cine moderno. La podría comparar con “Los puentes de Madison”.
Al otro lado está que aburre por momentos, demasiado lenta y premiosa, dando vueltas sobre sí misma, un eje imaginario que no se encuentra pivotando en los sueños de un hombre que no sabe lo que quiere y bailara al son de la mujer que desea.