Día del espectador: Ricky de Francois Ozon.
Día del espectador: Ricky de Francois Ozon.
2009. Comedia, fantástico. P: 7/10.
Director: Francois Ozon.
Música: Philippe Rombi.
Fotografía: Jeanne Lapoirie.
Interpretes: Alexandra Lamy (Katie), Sergi Lopez (Paco), Melusine Mayance (Lisa), Arthur Peyret (Ricky), Andre Wilms, Jean-Claude Bolle-Reddat.
Sinopsis: Kati, una mujer ordinaria, madre de una niña de siete años, y que trabaja en una fábrica química conoce a Paco, un emigrante español y se enamoran, algo demasiado rápido, demasiado en el aire. De su relación nace Ricky, un niño que solo sabe llorar. Le aparecen unas manchas en la espalda y Kati piensa que es debido al maltrato de Paco el cual se va enfadado.
De las señales en la espalda le van saliendo, ante la estupefacción de la madre y de la hermana, dos alar que le permiten incluso volar.
Un día se les escapa en un supermercado ya partir de ahí son víctimas de los periodistas y Paco que vuelve con alguna idea dentro de la cabeza, hacer negocio con el crio…
Comentarios: Dos partes muy bien diferenciadas que la transforma en casi dos películas diferentes o dos enfoques de una misma realidad. Me cuesta clasificarla en ese grupo del llamado “realismo fantástico” en el que algo irreal se mete en la vida cotidiana transformándolo todo, modificando todo, creando como un universo alternativo y diferente. Me cuesta meterla en el género de películas simbólicas, surrealista o de parábolas de aprendizaje.
Si bien la primera parte es una peli francesa, un pequeño drama de mujer con hija en una vida que es más sobrevivir que otra cosa si bien los ojos de esa cría de siete años dan para mucho más que toda la palabrería que yo pueda escribir. Un pequeño retrato de dos mujeres y el encuentro de un hombre y como les condiciona la vida y abre esperanzas a una y una cierta soledad, desplazada, a la otra “No es papa, es Paco”.
La segunda parte, esa inclasificable es, en cambio, una delicia; el bebe alado se hace dueño de la pantalla, nos enamora, nos conmueve y, claro, el problema que conlleva criar a un crio que vuela y el sensacionalismo de los medios pues tuerce el cuento infantil, inquieta las connotaciones que se derivan, la vida de las dos mujeres se va oscureciendo y la lucha entre normalidad y sueños se hace patente sobre todo con la intervención del padre que vuelve para hacer negocio con el niño/ángel/monstruo/mutante…y termina quedándose, como no, gracias quizás a esa corta conversación con el médico que le dice que si no quiere que Katie lo odie debe quedarse.
Con ecos de aquella joya hispana que fue “Toby”, injustamente poco valorada.
Los actores muy bien, Sergi es de los destacados junto con la niña que lo borda con sus grandes e inocente ojos, que preside todas las escena y las vive como espectadora y víctima colateral
Se agradecen que no den explicación, ni busque subterfugios raro o de Terror o de Cf. Es la magia en la vida, los problemas de un hijo, la sorpresa de que ese acto de amor/follar termine en algo que vive, crece, habla o vuela y siempre independiente, que se nos escapa de las manos, es el milagro de la vida.
Un gran producto francés, muy buen música sobre todo esos fragmentos de piano, geniales, deliciosos, y fotografía y Ozon haciendo magia pura en el cine, para disfruta y soñar y emocionarse y no exenta de cierta crítica social al retratar a esa clase media baja tan numerosas y tan sufridora y más en estos momentos de la gran crisis.