Gran regalo de reyes: LA ISLA DE LAS Almas PÉRDIDAS de Erle C. Kenton.
LA ISLA DE LAS Almas PÉRDIDAS de Erle C. Kenton.
(De la novela “La isla del doctor Moreau” de H. G. Wells)
1932. Ciencia ficción, terror. P: 8,5/10.
Director: Erle C. Kenton.
Intérpretes: Charles Laughton (Doctor Moreau), Bela Lugosi (El que dice la ley), Richard Arlen (Edward), Leila Hyams (Ruth, la novia), Kathleen Burke (La mujer pantera), Stanley Fields (Capitan Davies), Arthur Hohl, Paul Hurst.
Fotografia: Karl Struss.
Musica: Arthur Johnston y Sigmund Krumgold.
Sinopsis: Edward es un naufrago reecogido por un mercante cargado de animales salvajes para entregarlos en una isla que ni siquiera está en los mapas, isla que pertenece al doctor Moreau. Tras descargar a los animales y a causa de una desavenencia entre Edward y el capitán este lo arroja del barco no quedándole más remedio que permanecer en la isla dado que al Doctor se le ocurre hacer un experimento.
Allí pronto empezara a comprender que está pasando pues el doctor se dedica a realizar múltiples operaciones transformando animales en casi hombre y será objeto de las atenciones de una hermosa mujer, antes pantera, Burke, sensual y hermosa que casi le hace olvidar su compromiso de boda con su novia. Esta no le olvida y organiza su búsqueda llegando a la isla…
Comentarios: Primera de la múltiples adaptaciones de la novela de Wells si bien nunca fue superada y eso que no conto con la aprobación del novelista. Asimismo fue la obra maestra del director que, más tarde, fue haciendo películas notables pero nunca superando su obra primeriza.
Un obra deslumbrante en su realización y guion. Rellena de un desesperado romanticismo, un desgarrado sentimiento de la vida y de la marginación, de la conciencia y de la dualidad. Lo mejor son Laughton, por supuesto, que acentúa el carácter malvado y loco del loco Doctor y es patética, si, patética, la mujer pantera, que se verá desgarrada entre la fealdad de los suyos y el apuesto joven pero se verá, también, como la antítesis de Ruth, la joven novia en un papel mucho menos agraciado. La mujer pantera destila animalidad sexual, erotismo a flor de piel en unos movimientos extraños y deseables (esa escena con Edward en el estanque y sus reflejos son casi una declaración de principios de realidad e imagen, de realidad y fantasía).
Curiosamente habiendo tantos monstruos, genial el trabajo de los maquilladores, increíbles todos y cada uno de los seres que pueblan la isla, el director poco los muestra con un cierto pudor escénico si bien esa huida en las sombras crea una atmosfera que nos hace todavía más claustrofóbica la experiencia. Recordemos que es primero un barco, después es la isla, dentro de la isla, la casa del doctor y rodeados de vegetación y de seres amargados que estallaran al final por causa del incumplimiento de la ley y si la ley no vale, nada vale.
Extraordinario Lugosi como el que dice la ley, actúa poco y aparece poco pero que actuación tan “terrorífica” y su vuelta cuando se enfrenta al creador.
Un punto es el dominio del látigo por el loco doctor, los transforma en humanos ¡¡¡!!!! Pero… los trata como bestias.
Y vuelvo a Lota, la mujer pantera, delicioso personaje, increíble, que da pena, que hace resaltar nuestros instintos de hermanos y protegerla en un mundo que ni la comprende ni está preparada para ella, no sabe nada del hombre, solo del sórdido sufrimiento de “La casa del dolor”.
Ruth, la pobre, en cambio, tiene la escena más erótica de la película, ese quitarse la medias en la habitación detrás de unas cortinas que nada tapan y mucho insinúan, una escena regalada pero poco más le deja hacer el guion ella será la última intrusa.
Un maravilla que me llega en forma de DVD restaurado con librito incluido, lastima de extras que son cero patatero pero, qué más da, ¡qué gran película!, ¡Qué grande es el cine!.