Una joya de la fantasia, de culto: EL DRAGON DEL LAGO DE FUEGO de Matthew Robbins.
EL DRAGON DEL LAGO DE FUEGO de Matthew Robbins.
(DRAGONSLAYER.)
1981. Fantástico, aventuras. P: 8/10.
Director: Matthew Robbins.
Música: Alex North.
Fotografía: Derek Vanlint.
Intérpretes: Peter MacNicol, Caitlin Clarke, Ralph Richardson, John Hallam, Peter Eyre, Albert Salmi, Sydney Bromley.
Sinopsis: Llega un grupo de campesinos a casa del brujo del lugar Ulrich, ya muy viejo y sin fuerzas. Le piden ayuda por culpa de un dragón en sus tierras pues el cobarde rey del lugar hizo un pacto con dicho dragón, Vermithrax, por el que le sacrifican vírgenes a cambio de que la bestia no moleste al reino. El mago con su aprendiz Galen, se ponen en marcha pero muere ante el cuchillo del un soldado y será el aprendiz el que se enfrentara al dragón con las palabras de arrojar la cenizas del mago en el algo del fuego…
Comentarios: Es una de esas película míticas en mi memoria, que la he visto más de cinco y seis veces en aquellos videos, VHS, de poca calidad pero tan practicas y cómodos. Hoy vuelve de las manos de estos discos y hay que volver a recordar y soñar. Sorprendente en un tiempo en que esta magia era casi impensable.
Y, de pronto en la pantalla surgió el dragón con sus grandes bocanadas de fuego y volaba y todo y nuestro héroe en primera instancia se protegía con su escudo de escamas de dragón que el chico, que era una chica, le fabrico preocupado por el. El dragón como símbolo de la injusticia, del terror ciego; un símbolo muy de las culturas europeas y anglosajonas, celticas sobre todo, nuestras e incluso tenemos la Historia de San Jorge, Sant Jordi. Es esta la mejor película de dragones que estos ojos han visto.
Un gran cuento de fantasía heroica y era de Disney, era de los relatos de princesas de buen corazón, de magos de verdad capaces de manipular los elementos, de guerreros y de buenas intenciones y, sobre todo, de dragones terribles y como la cobardía y el engaño también forman parte de nuestra vida. Y como tal es una película mágica, fantasía en estado puro al cien por cien, desde el primer momento hasta el final con ese caballo blanco ante la petición de nuestro joven héroe.
Una película redonda, injustamente fracasada en su día, como tantas otras y que sin embargo fue rompedora, abrió muchos caminos y el cine es tal como lo tenemos gracias a películas como esta. Fue ambicioso el proyecto y se estrello, no para mi, defensor acérrimo de la misma. Abrió caminos que han llevado por ejemplo a las realizaciones de “El señor de los anillos”.
Y digo que es redonda porque los actores están soberbios, (Ralph esta genial y eso que sale poco, al comienzo y al final), los efectos especiales son magníficos para la época de realización (estuvo nominada al óscar a los efectos especiales), la bestia/dragón es IMPRESIONANTE, aun hoy difícil de superar; la batalla final es de fuegos de artificio, una pasada llena de romanticismo, de decadencia y de triunfo en la derrota como ese eclipse perfectamente realizado, nos apenamos que deban desaparecer pero los tiempos van cambiando y ellos sobran en el mundo de las maquinas, de la lógica racional, de la teorías de la relatividad y cuántica.
La música bellísima, un gran trabajo de Alex North, crea una música extraña, llena de magia ¿Cómo no?, y llena de ritmos tradicionales y fantásticos, casi primigenios. Y una fotografía que va a mas conforma avanza la película, con unos paisajes británicos excepcionales, certera, bella, esplendida; las escenas del lago de fuego son de una belleza que corta el hipo.
El vestuario todo un logro en búsqueda de trajes regionales y antiguos con un toque de fantasía, desde los ropajes del mago al de su aprendiz, los del rey y su corte, los soldados y destacando los vaporosos de las jóvenes y, sobre todo, de la princesa.
La escena del sacrificio de las vírgenes, ¡que osados en ese tiempo!, claro homenaje a la película de King-Kong.
Y gotas de humor que se destilan a poco, como las buenas, destacando esa escena del rey con su ropajes que clava su espada en el dragón muerto mientras lo corean como el matador del dragón….o esos sacerdotes de la nueva religión que van conquistando los adeptos mientras el tiempo de la magia se desvanece como el tiempo de los dragones.
Toda una proeza en una película de culto que volveré a ver de nuevo dentro de unos meses, si puedo, claro.