Señales del futuro.
Señales del futuro de Alex Proyas.
Hay películas para la discordia, para la discusión, para la controversia. Muchas veces ni sabemos lo que en realidad el director y sus secuaces, guionistas y/o novelista, quería decir en tal o cual escena, o en el conjunto de la cinta o ese final extraño que crea y recrea pensamientos aun más extraños.
Así el final de “2001, una odisea espacial” en la que ni el director ni el autor Clarke se ponían de acuerdo y eso que este ultimo incluso se atrevió a novelar el guion un mucho mas tarde. Ni con esas. La película fue y es todo un caldo de cultivo para sesudos análisis los más, interesados, los menos, buscando una realidad que solo estaría en el centro cerebral del director y que, para los dos, no saben que lo primordial era la estética y no el mensaje; cuidado con el mensaje, se suela matar al mensajero o colgarlo del primer árbol que encontremos.
Así sucede con este film en el que nada es lo que parece y que juega a emular a 2001 o, más concretamente, al libro de “El fin de la infancia de Clark”, un libro que no me cansare, a pesar de las malísimas traducciones realizadas, de aconsejar su lectura y su relectura. La película es “Señales del futuro/Knowing”. Si bien esas dos referencias son dos relatos lineales, este film, en cambio, es al estilo de giro y giro, capa tras capa de cebolla que esconde una realidad aun mas pasmosa y un final digno y de merito con las alegorías y símbolos marcando el desenlace, y, mas tarde, las imágenes dejan paso al análisis y discusión porque nadie interpreto la película del mismo modo y, curioso, todos la han visto de forma de arrimar la sardina a su hombro es decir, todos la interpretan en su propia clave personal.
Os cuento. En 1959, en una escuela, guardan una caja del tiempo para ser abierta 50 años después. Todos los niños meten sus dibujos menos una niña, Lucinda, que mete una especie de galimatías de números sin sentido.
50 años más tarde es abierta esa capsula del tiempo y repartidos los sobres a los nuevos críos del cole. El de los números le toca a Caleb, cuyo padre es John, profesor de astronomía y viudo por culpa de un accidente. John comienza ver una secuencia en los números y empieza a comprobar con miedo y asombro que están allí los muchos accidentes habidos desde 1959 e, incluso, cosas que pasaran en el futuro, si pasan.
Poco a poco empieza a darse cuenta que algo va mal, que hay algo mas y tratara de detener la rueda de los acontecimientos mientras unos extraños personajes empiezan a rondar por la casa y entregan una piedra negra a su hijo….
El director es ese genio, para mí, no se para vosotros, Alex Proyas. Si, ese de “El cuervo” con mil fallos y, sin embargo, terriblemente bella y romántica. Si, el de “Dark City”, esa parábola humana que trasciende el tiempo. Si, el de “Yo, robot”, atreviéndose a versionar al mago de Asimov en su mejor terreno los robots y las neuras y dolores de cabeza que podrían proporcionarnos.
Para mí, lector acérrimo de Clarke en sus buenos tiempos, es una de la mejores cintas de Ciencia Ficción que se han realizado en estos ultimo tiempos y eso que parte de un modesto presupuesto que bien administrado, aprende Rodriguesss, da para mucho y cuando no da pues se sugiere, se hace imaginar al espectador que también tiene cerebro y neuronas. No contesta a todas las preguntas planteadas pero eso no es lo más importante, las dos horas de discusión posterior sin llegar a ninguna parte lo compensan.
Hay horror, un horror por un lado cotidiano de catástrofes, de muerte, de accidentes, previsibles o no; por otro un horror cósmico, como el que debe sentir la araña que espera agazapada a su presa en su tela cuando siente la mano brutal del hombre que destruye todo lo que construido. Pero la araña no piensa, o acaso tiene leves segundos de lucidez, nosotros en cambio sopesamos ese apocalipsis y esperamos la redención. En esta segunda es el horror más cercano a Lovecraft pero en su faceta lucida y optimista, por ello esa vuelta al final de Génesis es el contrapunto Chardiano por excelencia. (Teylar de Chardin intento de forma brillante unificar la teoriza de la evolución con la biblia, unificar las leyes de la naturaleza como se van descubriendo con el mandato divino).
La atmosfera está muy conseguida, llevada por los pelos al limite en las dos horas de film, consiguiendo momentos asombrosos y muy bien realizados (el accidente del avión ante los ojos atónitos de John, el accidente del metro que es una pieza increíble de verismo y maquetería). Por el contrario esa visión del crio de los parajes en llamas y los pobres animales huyendo en tropel y ardiendo pues canta cuanto menos un poco (es quizás la única a la que le pondría un pero, pero pensando en el simbolismo para el crio en esos momento pues se podría considera casi como una escena de dibujos animados y, por tanto, posiblemente irreal).
El argumento es inteligente, muy diferente de “Dark”, y a destacar, cuando la veáis comprobarlo, que tiene un comienzo tremendo con esa chica Lucinda, y un final tan arrollador y esperanzado como pocas veces se ha visto en la pantalla. Entre ellos hay escenas de puro y visceral miedo, escenas muy inquietantes.
Los actores más que bien, soberbios y eso que el tal Cage no me cae nada bien. Por cierto los actores son Nicolas Cages (John), Chandler Cabterbury (Caleb), Rose Byrne (Diana), Lara Robinson (Abby, Lucinda), Ben Mendelsohn, Adrienne Pickering,Tamara Donnellan, Brett Robson, Jayson Sutcliffe.
La música, bendita banda sonora, con algún que otro toque clásico como de “La séptima de Beethoven, segundo movimiento” o “Los planetas” de Host, es de Marco Beltrami que además de impactar en las escenas de forma adecuada, hace de puente de unión y de nexo entre las mismas aportando una continuidad, como que nada es casual. Gran banda sonora, bella música que me pase toda la santa tarde tarareándola. Ojo a la misma en los dos grandes accidente, ojo, el que avisa no es traidor, aunque después se lo llamen o le digan que es un traidor por adelantarse…
¿Buenas e interesantes escenas?, una intima, sencilla. El ángel/alien entra en la habitación del niño y le muestra la ventana tras la que el bosque y los animales están ardiendo. ¿Otra? La de la búsqueda en la casa donde Lucinda fue hallada muerta, la pared con los datos de los accidentes y presidiendo todo la pagina de la biblia bellamente ilustrada. La ultima con la familia reunida mientras la ola de calor avanza inexorablemente y Cage le confiesa al padre que sabe que hay algo mas y, más tarde, los dos niños con ropas blancas avanzan en otro planeta hacia el “Árbol del bien y del mal” para empezar de nuevo como es de ley en nuestro mundo de carbono. Por cierto esa simbología de la piedras negras, somos seres de carbono, en un mundo de carbono y hace años leí una novelita que imaginaba otra posible forma de vida con la base del silicio, la recuerdo vagamente pero me encanto y me abrió la mente a tremendas especulaciones en esos tiempos.
En los FX se nota la falta de más presupuesto pero mejor así, no parece de serie “B”, que lo es pero está bien disimulada. Cosas muy malas se ha realizado con diez veces el dinero que se empleo en este film. A destacar, para mí, los diseños de la nave, de los alien/ángeles. Los accidentes realmente efectivos, uno hace el ademan de apartarse dado el verismo conseguido.