Sesiones continuas...La mansion de los crimenes.
La mansión de los crímenes.
Hubo una época en la que cada barriada de Madrid tenía su cine. Eran locales no muy malos donde se instalaba uno en la llamada “sesión continua” y a pasar la tarde de frio y lluvia a resguardo y calentito. Ponían dos o tres, en algún caso cuatro, pelis casi sin interrupción. Y por cuatro pesetas si ibas pronto y rápido.
Para nosotros los estudiantes haciendo pellas eran el refugio seguro y hábil sobre todo cuando de forma sorprendente encontrábamos entre aquellas cintas algún tesoro buscado y encontrado. Allí vimos películas del oeste almeriense e italiano, cine de autor europeo aburrido e indescifrable, alguna obrita maestra española, mucho mexicano sobre todo, mucho terror casposo o no tan tanto. Descubrimos a Naschy, que en paz descanse. Descubrimos a Saura y su Geraldine. Nos hartamos de José Luis López Vázquez, que joya en “Mi querida señorita” señorita y que lección en “El jardín de las delicias”. No se nos escaparon “Calabuch”, ni “Valor de ley” ni “Viaje al centro de la tierra” o “20.000 leguas de viaje submarino”…ni por supuesto las pelis de Berlanga, o los primeros destapes en las pantallas españolas,
Después de “Psicosis” perseguíamos como almas en pena todo lo del Tio Alfred y, descubrimos, mientras leíamos a Wells, Lovecrafts, Machen, Hoffman, a un jovenzuelo escritos del grupo que se llamaba Robert Bloch y que había sido el autor de la novela en la que se inspiro el Tio Alfred para esa película. Psicosis nos marco. Buscamos a Bloch, poca había. Supimos que un día se animo a ir a Hollywood y hacer guiones y demás, lo buscamos al tiempo que encontrábamos en las librerías de la cuesta de Moyano alguna que otra cosa que rápidamente compartíamos, casi todo del ciclo de Lovecraft y lo demás cuentos de humor más negro que la tinta del clamar pero, para nosotros y esa época, rompedores, brutales, increíbles. Más tarde supimos de su matrimonio con “Amicus”, la anti Hammmer, la productora inglesa y, además, que fue el guionista de muchos episodios de “Star Trek”. ¡Alucinante!.
Y un buen día nos pusieron esta peli en un cine cerca de Cuatro Caminos, ahora hay un Lidl. “La mansión de los crímenes”. Una peli con argumento de Bloch y guion del propio Bloch y, además, por el precio de una, con los genios ingleses de Lee y Cushing. Un director cuasi desconocido, Peter Duffell, y, ya digo, con un plantel excepcional: Christopher Lee, Peter Cushing, Denholm Elliott, Tom Adams…La reostia en verso. De 1971.
Toda la pandilla al unísono faltando a clase, bocadillos de mortadela en el bolsillo, unas botellitas de agua de la fuente, no había para más, y para dentro.
Cuatro historias con el nexo común de un policia de la ciudad que viene a investigar la desaparición de un actor muy conocido. Allí, en el puesto de policía del pueblo, el agente local le va contando las cosas que le han pasado a los antiguos habitantes de la misma. En la primera un escritor que la alquila para escribir su novela, da vida a un estrangulador con una barba incipiente y una risa característica de maldad. Para su desgracia empieza a notar que ese ser existe, que lo rodea, que está vivo y es temible. Se cree loco, se vuelve loco, tan loco que intenta estrangular a su propia mujer. Va al siquiatra que en la misma sesión es asesinado por el estrangulador ante la mirada atónita del mismo….
En la segunda (Cushing) es un maduro solitario que la alquila y estando en el pueblo entra por curiosidad en el museo de cera local. Un poco cutre y corto pero, detrás de las cortinas, esta Salome, una figura de cera bellísima que le recuerda ala amor que nunca tuvo con la cabeza cortada en la bandeja de plata de Juan El Bautista. La visita de un amigo y contrincante por esa mujer en su juventud le llevar a la….
El inspector decide ir a la casa para lo cual va a pedir las llaves al casero que le cuenta la realidad de los anteriores habitantes. Un padre duro y adusto (Lee), con una angelical niña con “problemas”. Una institutriz se hará cargo de la niña y se dará cuenta del miedo que el padre tiene de su hija al extremo de no dejarla juga con nada. La niña se vengara haciendo un muñeco de cera con pelos de la barba…. (Serrador hizo su propia versión de este cuento en Historias para no dormir)
A pesar del ruego del casero el inspector va a investigar el último caso. Un actor de terror que va a filmar la enésima película de vampiros. Terco como el solo va a una tienda donde compra una capa preciosa y casi autentica. Lo que no sabe es que cuando se pone la capa se transforma en un verdadero vampiro lo que le lleva a morder de verdad a la actriz durante el rodaje….
Bien filmada, todo un ejemplo de cómo hacer buen cine sin muchas estridencias ni despropósitos, al tiempo que un humor paródico y negro recorre la pantalla, una típica y buena peli británica, toda una delicia para nuestros paladares que las vimos a falta de una, dos veces seguidas. La mano de Bloch es alargada y su toque se nota en los temas y en el tratamiento de estas aventuras.
Es curioso como la primera ha devenido como una inspiración (la primera novela de Bloch fue “The scarf” sobre un estrangulador y escrita en primera persona abriendo el campo a la literatura de los asesinos en seria), consciente o no, del gran maestro del terror actual que es King y sus adláteres. La figura del escritor de terror que se mete en fregados debido a su propia obra y sus personajes que se rebelan o parecen rebelarse (La ventana secreta, La mitad oscura, etc.…) ya está en esta obra, adelantándose a su tiempo…si bien la explicación final poco tiene de sobrenatural y si de sorpresa muy de su tiempo, clink….
Más tarde aparecería “Asylum”, otra pequeña joya del terror con el toque Bloch y “La bóveda de los horrores”. Pero esas serán otras buenas historias para otras noches de pesadillas y truenos y el fuego crepitando en el hogar encendido…buenas y terroríficas noches.