Sesion continua: EL CEBO de Ladislao Vajda.
EL CEBO de Ladislao Vajda.
(Según la novela de Friedrich Durrenmatt)
(Nunca me cansare de recomendar el visionado de esta pelicula. Una de esas rarezas del cine de co-produccion español que representa toda una obra de arte y que influencio notablemente a muchos cineastas de otras latitudes. Una joya, es lo que es este film muy desconocido por el gran publico)
1958. Thriller, drama. P: 8/10.
Director: Ladislao Vajda.
Música: Bruno Canfora.
Interpretes: Heinz Ruhmann, Sigfrit Steiner, Gert Frobe, Siegfried Lowitz, Michel Simon, Heinrich Gretel.
Sinopsis: Una niña es encontrada muerta en el cercano bosque de un pueblo por un viejo vendedor ambulante que avisa al comisario Matei. Pronto, ante la falta de otros sospechosos, toda las sospechas recaen el en vendedor que termina confesando y ahorcándose en la celda. Ya en el avión que lo llevara muy lejos el comisario recae en unos “erizos” dibujados por la niña muerta y que son unas trufas de chocolate por lo que decide volver y tratar de coger al asesino tal como le prometió a los padres de la niña.
Solo, empieza a investigar por su cuenta. Determina el modo operandi y ciertas características sicológicas del caso y, también, la ruta que usa el asesino. Por allí se va y alquila una gasolinera al borde de la ruta, vigilando siempre cada che que pasa.
Y decide, al ver a unos niños pescando en el rio, ponerle una trampa. Una niña muy parecida a la anterior y contrata a la madre, incluso le hace una casa de muñecas al borde de la carretera pero no se da cuenta, lo hará mas tarde, que vigilar a un niño las 24 horas es imposible. El asesino llegara, vera la niña y establecerá el contacto con ella como “El mago”….
Comentario: Una maravilla clásica y tremenda. Más tarde, en el 2001, Sean Penn dirigió otra adaptación de la novela en la que se baso la película que titulo “El juramento” con un Nicho son histriónico y voraz de pantalla. Se quedo a años luz de esta.
La recuerdo de hace muchos años, toda un friolera y, más cercano, en el cine club de la escuela. Una puesta en escena magistral en una fotografía gloriosa de banco y negro en medio de unos paisajes montañosos realmente preciosos.
La he vuelta a ver, me cazo en cinco minutos, de nuevo entre en la intriga de la fabula del gigante con los erizos o, más tarde, con el mago y los chocolates. Las escenas son tremendas, rodadas de forma directa solo punteadas por la música que suena como algo que se mete en el paisaje y es un actor mas, sobre todo de manera magistral en las escenas del “ogro” con la niña o esa cuando la ve por el espejo retrovisor jugando en su casa de muñecas al borde del camino.
Si se puede poner una pega es que nos descubre muy pronto la identidad del asesino si bien, ese primer plano de las manos del mismo saliendo a coger el coche esta genialmente filmado. No vemos aun a la persona, la veremos más tarde. Ese conocimiento hace que pronto seamos un poco cómplices y la tensión se difumina un tanto. Por otro lado, ese hacernos como cómplices del mismo, nos mete en una espiral de terror ante el encuentro, primero, y la reunión después entre él y la cría que está sola jugando y como se hace pasar como por un mago con su marioneta…
El otro lado está la retorcida sicología del policía que prometió coger al asesino, como pierde de vista los aspectos morales y lógicos al usar a una niña inocente como cebo y manejar y confundir la madre de esta. Se da cuenta a tiempo antes de caer más bajo aun.
Los actores son creíbles y humanos. Los niños una delicia y eso que suelen rechinar. La fotografía, recalco, una delicia. El manejo de cámara increíblemente moderno para esa época. El ritmo creciendo. La música fluyendo…
Una maravilla.